Adentrándonos en las verdes colinas de los Berici en Italia, una nueva iniciativa enoturística ha visto la luz de la mano de la afamada bodega Ca’Rovere. Ubicada en la singular localidad de Alonte, la finca ha inaugurado recientemente su pionero proyecto de una terraza panorámica, marcando el inicio de una apuesta más extensa que se centra en la unión de la vinicultura y la hospitalidad.
Ca’Rovere: mucho más que un lugar para eventos
Esta bodega no solo buscar ser un lugar idóneo para celebrar eventos o disfrutar de un aperitivo al aire libre mientras se aprecian las vistas a sus viñas. El objetivo es que Ca’Rovere sea un lugar en donde la calidad, el territorio y sus productos de excelencia sean los protagonistas.
El proyecto fue diseñado por el arquitecto Patrice Schaer y llevado a cabo durante tres años con la colaboración de todo el equipo y la familia detrás de Ca’Rovere. Cada integrante ha aportado su granito de arena para llegar a la culminación de este valioso proyecto, poniendo un especial enfoque en la integración de todos elementos de la bodega para convertirlo en un Wine Resort. Este nuevo negocio de hospitalidad, abierto al público y ubicado muy cerca de la bodega, también forma parte de sus planes futuros.
La empresa vitivinícola Ca’Rovere, situada en los Colli Berici en Veneto, fue fundada en los años ochenta por Bruno Biasin y hoy en día es gestionada por toda su familia. Se destaca por la producción de espumosos método clásico, caracterizados por su marcada mineralidad gracias a los suelos calcáreos en los que las vides echan sus raíces.
El característico método clásico de Ca’Rovere
Su método clásico es, sin duda, el sello distintivo de la familia Biasin. Dedicados a ello desde hace décadas, demuestran que la paciencia tiene sus frutos, resultando en una variada y versátil oferta de espumosos ideales para acompañar diferentes momentos de consumo y variados maridajes.
Hoy, la tercera generación, representada por Matteo, Marco y Marcella Biasin, introduce un giro de modernidad y sostenibilidad al negocio familiar. Desde aportar conocimientos agronómicos hasta introducir nuevos métodos de afinación, pasando por intensificar esfuerzos en el marketing y la atención al público, esta tríada trabaja sin descanso para dar a conocer las bondades que ofrece la bodega Ca’Rovere a todos sus visitantes.
Estas nuevas apuestas, que se suman a la constante búsqueda de calidad en el producto vitivinícola, hacen de Ca’Rovere no solo un productor de vino, sino también un destino enoturístico en pleno auge.

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