Cuando nos interrogamos acerca de las señas de identidad de la reconocida marca de champán Bruno Paillard, difícilmente podríamos dejar de asociarla a términos como energía, vitalidad, pasión y perfeccionismo. Esta maison de excelencia ha logrado hacerse un hueco imprescindible en la industria vinícola en apenas cuatro décadas. A día de hoy, la empresa cuenta con un total de 26 hectáreas, las cuales garantizan el 60% de su autoabastecimiento.
Cultivo orgánico y un marcado énfasis en el terroir
A lo largo de sus 89 parcelas distribuidas en 19 crus, de los cuales 6 son Grand Cru y 5 Premier Cru, Bruno Paillard ha conseguido erigir una identidad vinícola única y distintiva. Sus viñas se extienden a lo largo del territorio de la Champagne, en una diversidad de terruños predominantemente calcáreos. Además, como muestra de su compromiso con la calidad y la sostenibilidad, la maison practica una viticultura estrictamente ecológica.
En lo que respecta a sus vinos, la elección y el carácter son dos de sus principales rasgos. Para el chardonnay, las uvas se obtienen en el corazón de la Côte des Blancs, expresando elegancia marina en Oger, profundidad en Cramant y potencia mineral en Mesnil-sur-Oger. En cuanto al Pinot Noir, muestra una personalidad caleidoscópica matizada en la salinidad de Verzy y Verzenay, la fuerza de Bouzy, la elegancia compleja en Mailly y la ferrosidad en Riceyse. Asimismo, el preciso Meunier se cultiva en el pueblo de Hautvillier.
Para Paillard, el Champán ideal es aquel que resume un conjunto de territorios de excelencia, extrayendo lo mejor de cada uno de ellos. Es un universo de sensaciones que, independientemente del gusto personal, logra transmitir la sugerencia de elegancia, armonía y equilibrio a cualquier paladar, experimentado o novato.
Estreno del Extra Brut Millésime Blanc de Blancs Grand Cru 2014
Bruno Paillard es una maison cuyo espíritu familiar influye fuertemente en sus vinos, profundamente inspirados por el amor hacia el arte y la naturaleza. La etiqueta logra transmitir de manera magistral la libertad y delicadeza de sus champagnes.
2014 fue un año desafiante para toda la Champagne. Tras una primavera suave y seca, sin heladas, vino un verano más complicado, con instabilidad y variabilidad en el clima, y fuertes lluvias en ciertas regiones. Sin embargo, un mes sofocante de sol, calor y sequía marcó un alivio y un presagio de una vendimia temprana.
El desafío planteado por el 2014 no fue óbice para que Bruno Paillard supiera convertirlo en una oportunidad para crear un vino grandioso, dando vida al Extra Brut Millésime Blanc de Blancs Grand Cru 2014. Este champagne fusiona con maestría juventud y madurez, y su volumen, intensidad y precisión expresiva son su sello. Los apasionados de la geometría vinícola encontrarán en esta añada un champagne simultáneamente vertical y horizontal.
No cabe duda de que, tras cuatro décadas, Bruno Paillard sigue marcando el ritmo en el mundo del champagne, siempre infundando en cada botella una pasión y un perfeccionismo inconfundibles.

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