Qué ver en Canet de Mar: 10 imprescindibles que no te puedes perder

Publicado: 22/07/2026 • 11:18
Actualizado: 22/07/2026 • 11:18
7 min de lectura

El aroma a salitre mezclado con el olor de las fresas frescas de la comarca te da la bienvenida a pie de vía. Si estás buscando qué ver en Canet de Mar para organizar una escapada inolvidable junto al Mediterráneo, has llegado a la guía perfecta.

Ubicada a poco más de 40 kilómetros al norte de la Ciudad Condal, esta villa marinera del Maresme oculta un patrimonio arquitectónico prodigioso. Entre avenidas flanqueadas por plataneros y rieras tradicionales, el genio del Modernismo catalán dejó aquí una huella imborrable que convive en armonía con el ritmo pausado de sus playas.

Desde fortalezas medievales transformadas en escenarios de cine hasta casas de indianos vestidas con hierro forjado y cerámica esmaltada, el municipio enamora al viajero curioso. A continuación, repasamos los diez rincones esenciales que deben figurar en tu itinerario.

1. Casa Museo Lluís Domènech i Montaner: el refugio del genio

El genial arquitecto barcelonés, autor del Palau de la Música Catalana, mantuvo una relación estrecha con la villa. La Casa Museo Lluís Domènech i Montaner comprende dos edificios de enorme valor histórico: la Masía Rocosa, su antiguo taller de trabajo, y la Casa Domènech, proyectada para su familia.

En su interior se conservan planos originales, bocetos de vidrieras, maquetas y elementos decorativos únicos que permiten entender el proceso creativo del maestro. Recorrer sus estancias es sumergirse de lleno en la época dorada del Modernismo.

Tip de experta: La entrada general cuesta 5 € e incluye audióguida. Te recomiendo reservar la visita guiada del fin de semana para acceder a detalles ocultos sobre la simbología de las fachadas.

2. Castillo de Santa Florentina: fantasía medieval y escenario de cine

Rodeado de un espeso bosque de pinos se alza el Castillo de Santa Florentina. Levantado sobre una antigua villa romana del siglo XI, el edificio fue reformado a finales del siglo XIX por el propio Domènech i Montaner, quien lo convirtió en un deslumbrante palacio residencial de aire neogótico.

Sus vitrales policromados, patios de armas y salones con techos de madera tallada cautivan a cualquier visitante. (Y sí, si te resulta familiar, es porque sirvió como plató de rodaje para la fortaleza de Colina Cuerno en la famosa serie Juego de Tronos).

3. La Riera de Buscarons y el centro histórico

Eje vertebrador de la vida local, la Riera de Buscarons es el lugar perfecto para comenzar un paseo a pie sin prisas. A ambos lados de la avenida se suceden comercios tradicionales, terrazas soleadas y edificios de arquitectura indiana con fachadas neoclásicas y modernistas.

Pasear bajo la sombra de sus árboles centenarios permite observar detalles esculpidos en la piedra, como las balconadas de la Casa Alsina Roig o la majestuosidad del Ateneu Canetenc, uno de los primeros encargos del Modernismo en la villa.

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4. Santuari de la Misericòrdia y el Parque de la Odaguer

El Santuari de la Misericòrdia acoge a la patrona del Maresme y representa uno de los centros espirituales más queridos de la comarca. El templo actual, de estilo neogótico, cuenta con un interior bellamente decorado tras las restauraciones del siglo XX.

A sus espaldas se extiende un apacible parque rodeado de vegetación mediterránea, idóneo para descansar tras la caminata urbana. Adosado al recinto se encuentra el restaurante del santuario, cuyo edificio proyectado por Josep Puig i Cadafalch exhibe un marcado carácter tradicional.

5. Playas de Canet de Mar: mar azul y arena dorada

Las playas de Canet de Mar suman más de dos kilómetros de litoral limpio con arena de grano grueso y aguas cristalinas. La Playa de Canet, ubicada junto al paseo marítimo, cuenta con todos los servicios, accesibilidad adaptada y zonas deportivas.

Para quienes buscan un entorno más virgen, la Playa del Cavaió se extiende hacia el término de Arenys de Mar. Sus dunas protegidas y su vegetación autóctona ofrecen un paisaje litoral idílico para disfrutar del sol o pasear al atardecer.

6. La Casa de la Vila: la sede consistorial modernista

Ubicada en la céntrica Plaza de la Xirau, la Casa de la Vila (Ayuntamiento) llama la atención de inmediato por su cuidada arquitectura. Proyectada por el arquitecto Eduardo Ferrés i Puig a principios del siglo XX, la fachada integra elementos de ladrillo visto, hierro forjado y azulejos cerámicos de tonos azulados.

Su alero de madera labrada y el gran escudo del municipio esculpido sobre el balcón principal reflejan la prosperidad económica que vivió la población gracias a la industria textil y el comercio ultramarino.

El destino en TikTok

Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:

7. Cementerio Municipal: un museo de escultura al aire libre

Diseñado a finales del siglo XIX, el Cementerio Municipal de la localidad está considerado uno de los conjuntos funerarios de estilo modernista más destacados de Cataluña. Dispuesto en terrazas escalonadas sobre la colina, combina panteones monumentales con vistas panorámicas al mar.

En él se pueden admirar panteones proyectados por grandes maestros como Domènech i Montaner o Josep Puig i Cadafalch, acompañados por emotivas esculturas de ángeles realizadas por artistas como Rafael Atché o Josep Llimona.

8. Casa Roura: gastronomía con sello modernista

Construida en 1892 como residencia privada para la familia Roura, la Casa Roura destaca por su torre circular rematada en cúpula y su colorida decoración cerámica. Es uno de los ejemplos más elegantes del trabajo de Domènech i Montaner fuera de la capital catalana.

Hoy en día, la finca alberga un conocido restaurante donde es posible degustar platos tradicionales de la cocina catalana y pescados frescos de la lonja bajo arcos de ladrillo visto y vidrieras originales.

Dato práctico: Canet de Mar se encuentra perfectamente conectada en tren mediante la línea R1 de Rodalies de Cataluña. El trayecto desde la estación de Barcelona-Sants dura aproximadamente 50 minutos y la estación queda a apenas dos minutos a pie de la playa.

9. Probar los «Vitalls» y la gastronomía del Maresme

Ninguna visita está completa sin degustar la repostería autóctona. Los dulces más famosos del municipio son los Vitalls, unos deliciosos pastelitos artesanales con forma de vidriera modernista elaborados con pasta de almendra, chocolate y fruta confitada.

En el apartado salado, la huerta del Maresme manda: no dejes de pedir una ración de guisantes ahogados (conocidos como el pesol de la perla) o una Fideuá marina acompañada con alioli casero en los chiringuitos a pie de playa.

10. Subida a la Cruz de Pedracastell

Para obtener la mejor perspectiva fotográfica de la franja costera, la excursión hacia la Cruz de Pedracastell es la ruta senderista por excelencia. La actual cruz de piedra se ubica en la cima de la colina de Pedracastell, a más de 280 metros sobre el nivel del mar.

La caminata discurre entre pinares y saulo (tierra granítica típica de la zona). Al llegar a la cumbre, las vistas abren un horizonte despejado que abarca desde el macizo del Montnegre hasta el perfil urbano de Barcelona en los días claros.

¿Tienes ya preparada la cámara para fotografiar los panteones modernistas o prefieres empezar probando los dulces artesanales junto al mar?