Este es el verdadero origen de la cerveza de marca blanca de Mercadona

Publicado: 11/03/2026 • 13:31
Actualizado: 02/06/2026 • 09:55
4 min de lectura

Seguro que la has visto cientos de veces en el lineal de Mercadona. Quizás incluso sea la fija en tu nevera cada fin de semana.

Hablamos de la Steinburg, esa lata de marca blanca que muchos compran por su precio imbatible, pero que esconde un secreto que dejaría frío a más de un sumiller de postín.

Steinburg se sitúa entre las cervezas más vendidas y mejor valoradas por la OCU, gracias al trabajo conjunto de maestros cerveceros de Valencia y Bélgica, que han logrado crear una de las latas más competitivas del supermercado.

¿Cómo es posible que una cerveza tan barata lidere las listas de ventas y, además, deje en ridículo a marcas que cuestan el triple? (Spoiler: la respuesta no está en el marketing, sino en su ADN industrial).

La realidad es que la Steinburg ha roto todos los esquemas del sector. Ya no es solo «la opción barata» para salir del paso, sino que se ha convertido en un fenómeno de consumo validado por expertos internacionales.

El bombazo de la OCU y los premios mundiales

Si pensabas que por pagar menos de 40 céntimos estabas bebiendo algo mediocre, te equivocas. La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) ya le dio el visto bueno, pero el verdadero hito ocurrió fuera de nuestras fronteras.

En el año 2019, la variedad Steinburg Especial dejó al mundo con la boca abierta al ser galardonada en los World Beer Awards como la mejor lager del mundo. Sí, has leído bien: la mejor del planeta nace en un supermercado.

DATO CLAVE: No es casualidad. Para ganar este premio, la cerveza de Mercadona tuvo que superar catas a ciegas frente a marcas premium tradicionales que todos conocemos.

¿Quién está detrás del grifo? El gigante valenciano

El «padre» de la mayoría de las variedades de Steinburg no es otro que Font Salem. Esta empresa, con sede en Valencia, forma parte del prestigioso grupo Damm.

Con más de 25 años de experiencia, Font Salem es el motor que permite a Juan Roig ofrecer variedades como la Clásica o la Radler con una calidad constante y un volumen de producción masivo.

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Ellos dominan la fórmula del éxito: eficiencia industrial de alto nivel aplicada a la receta de toda la vida. Es la misma fábrica que suministra a otros gigantes como Lidl o Carrefour, aunque cada uno con su matiz específico.

El toque belga: tradición de hace tres siglos

Pero aquí viene el giro inesperado en la trama cervecera. Si eres de los que prefiere la Steinburg Suave, el origen de tu lata no está en Valencia, sino en Bélgica.

Mercadona ha ido a buscar a los mejores para su versión más ligera. El fabricante es Brouwerij Martens, una cervecera familiar fundada en 1758.

Estamos hablando de 260 años de historia metidos en una lata de 0,32 euros. Mientras otras marcas presumen de «tradición» en sus anuncios, esta marca blanca la tiene grabada en su origen belga sin necesidad de campañas millonarias.

Por qué tu bolsillo te lo agradecerá

La estrategia de externalizar la producción con maestros cerveceros de primer nivel es lo que permite este milagro económico. No pagas el anuncio de la tele, pagas el líquido.

El beneficio para el lector es directo: acceso a un producto con seguridad alimentaria total y un sabor de élite por una fracción del precio habitual.

¿Sabías que muchos consumidores ya no distinguen la Steinburg de una marca líder en una cata a ciegas? Es el triunfo de la ingeniería del ahorro sobre el postureo.

CONSEJO DEL EXPERTO: Si vas a celebrar algo y el presupuesto es ajustado, apuesta por la versión ‘Especial’. Es la que tiene los galardones y la que mejor aguanta la temperatura en el vaso.

El fin del estigma de la marca blanca

Ya no hay excusas. El mito de que «lo barato sale caro» se desmorona en el pasillo de las bebidas. Saber que bebes una creación de Damm o de una familia belga con tres siglos de oficio da una tranquilidad extra.

Al final, comprar inteligentemente es la mejor manera de ganarle la batalla a la inflación. La próxima vez que abras una Steinburg fría, recuerda que no estás bebiendo una marca blanca, estás bebiendo una campeona del mundo.

¿Habías probado ya la versión belga o eres más de la clásica valenciana?