El precio del aceite de oliva vuelve a situarse en el centro del debate económico este miércoles 18 de febrero. Tras meses de volatilidad, el mercado alimentario español muestra nuevas señales que afectan tanto al consumidor como al sector productor.
Los datos oficiales publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación reflejan un escenario que pocos anticipaban a comienzos de año. La evolución de la oferta, la demanda y las existencias acumuladas han marcado el ritmo de una campaña especialmente sensible para el bolsillo de millones de hogares.
El mercado del aceite de oliva cambia de tendencia en febrero
El arranque de 2026 estuvo marcado por la incertidumbre en el sector oleícola. Las previsiones iniciales apuntaban a una estabilización progresiva tras las fuertes subidas registradas en campañas anteriores. Sin embargo, el comportamiento del mercado en las últimas semanas ha introducido un matiz relevante.
Durante el mes de enero, el precio en origen comenzó a mostrar signos de moderación. Las cooperativas y almazaras detectaron una ligera relajación en las operaciones mayoristas, impulsada por una mejora de las expectativas de cosecha y una mayor entrada de producto en el circuito comercial.
Este miércoles 18 de febrero, el precio medio del aceite de oliva virgen extra en origen se sitúa en torno a los 7 euros por kilogramo, según los últimos datos oficiales disponibles. La cifra supone un descenso respecto a los máximos históricos registrados en 2024, cuando llegó a superar ampliamente los dos dígitos en determinadas categorías.
Qué significa esta bajada para el consumidor
La caída en origen no se traslada de forma inmediata al lineal del supermercado. Entre la producción y la venta final intervienen costes logísticos, envasado, distribución e impuestos que amortiguan los descensos.
No obstante, en las últimas semanas ya se observan promociones puntuales en cadenas de distribución, especialmente en formatos familiares. En algunos establecimientos, la garrafa de cinco litros comienza a situarse por debajo de los 40 euros, una cifra todavía elevada si se compara con la media histórica anterior a la crisis climática.
El Instituto Nacional de Estadística ha señalado en sus informes recientes que el aceite de oliva fue uno de los productos con mayor impacto en la inflación alimentaria durante los últimos dos años. La moderación actual podría contribuir a aliviar parcialmente el índice de precios al consumo en los próximos meses.
Factores que explican el nuevo escenario
La evolución del precio responde a varios factores estructurales y coyunturales. El primero es la recuperación progresiva de la producción tras campañas afectadas por la sequía extrema.
Mejora de la cosecha y mayor disponibilidad
Las lluvias registradas en el tramo final del año anterior han favorecido el rendimiento del olivar en varias zonas productoras. Andalucía, principal región productora, ha incrementado sus previsiones respecto al ejercicio anterior.

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Una mayor disponibilidad de aceituna implica más aceite en el mercado y, por tanto, una presión a la baja sobre los precios. Las existencias acumuladas, aunque todavía ajustadas, han dejado de estar en niveles críticos.
Comportamiento de la demanda nacional e internacional
El encarecimiento histórico provocó una caída en el consumo interno. Muchos hogares optaron por reducir la frecuencia de compra o sustituir temporalmente el aceite de oliva por otras grasas vegetales más económicas.
En el plano internacional, las exportaciones españolas mantuvieron dinamismo, pero también se vieron afectadas por la escalada de precios. La ligera moderación actual puede reactivar pedidos en mercados clave, reforzando la posición de España como líder mundial del sector.
Impacto en productores y cooperativas
Para el agricultor, la bajada del precio plantea un equilibrio complejo. Tras dos campañas marcadas por costes elevados de energía, fertilizantes y agua, la rentabilidad depende de mantener cotizaciones suficientemente altas.
Las organizaciones agrarias insisten en la necesidad de estabilidad. Un precio excesivamente volátil dificulta la planificación de inversiones y la sostenibilidad de explotaciones familiares.
- Reducción progresiva de la tensión en origen.
- Ligero alivio para el consumidor final.
- Necesidad de equilibrio para garantizar rentabilidad agraria.
Previsiones para los próximos meses
Los analistas del sector apuntan a una evolución moderadamente estable si no se producen alteraciones climáticas significativas. La primavera será determinante para confirmar el comportamiento de la próxima campaña.
En este contexto, el precio actual del aceite de oliva marca un punto de inflexión respecto a los picos históricos recientes. No se trata de una vuelta a los niveles previos a la crisis, pero sí de una corrección que comienza a notarse en la cadena alimentaria.
El seguimiento de los datos oficiales y de las cotizaciones en origen será clave para anticipar nuevos movimientos. Mientras tanto, consumidores y productores observan con atención una evolución que sigue siendo estratégica para la economía española.




