Seguro que tú también has sentido esa necesidad de escapar del bullicio de la costa alicantina. Buscas algo real, algo que sepa a tradición pero que te vuele la cabeza. (Confesamos: nosotras también estábamos cansadas de los mismos sitios de siempre).
Existe un rincón en el interior de Alicante que está en boca de todos los expertos este 2026. No es solo un lugar para recordar la infancia entre muñecas y trenes, sino el nuevo templo de la gastronomía nacional. Se llama Ibi, y si no has ido todavía, estás tardando en reservar.
La «obsesión» de Ricardo Moltó que ha conquistado la Guía Michelin
En este pueblo no se rinde nadie. Y si no, que se lo digan a Ricardo Moltó. El chef ibense es el claro ejemplo de que la constancia tiene premio. Tras cerrar su antiguo negocio familiar, decidió que no podía tirar la toalla. Su nuevo proyecto tiene un nombre que es toda una declaración de intenciones: Erre que Erre.
El dato clave: El menú degustación ronda los 70 euros. Una inversión inteligente para una experiencia que, en cualquier capital, te costaría el doble.
Este restaurante, que ya es un secreto a voces entre los «foodies» más exigentes, ha logrado lo impensable este año. Ha sumado a sus vitrinas una placa Michelin y un flamante Sol Repsol. Es el reconocimiento a una cocina que no da puntada sin hilo y que respeta, por encima de todo, el producto de la comarca de l’Alcoià.
Manjares entre el campo y el mar: ¿Qué se come en Ibi?
La propuesta de Moltó es un viaje sensorial. Aquí se viene a comer el paisaje. Imagina empezar con una croqueta de aladroc (boquerón) que se deshace en la boca, o una ostra escalfada que juega con el contraste del caviar de cereza. Es pura magia visual y gustativa.
Pero lo que realmente te hará perder el sentido es el sagí. Es una manteca de cerdo aliñada con el aceite de la mítica pericana local, infusionada con tomillo y romero del Carrascal de la Fuente Roja. Se sirve con un pan de pasas y nueces que es, sencillamente, adictivo. (Avisamos: vas a querer repetir y no te vamos a juzgar).
Para los que buscan la esencia pura, la pericana de pimiento seco con bacalao desmigado sigue siendo la estrella de la carta. Es el sabor de Ibi de toda la vida, elevado a la máxima potencia gracias a la técnica de un chef que fue mano derecha en el emblemático Monastrell.
Ibi: Mucho más que el paraíso de los juguetes
Ibi es conocida mundialmente como la Villa Juguetera. Pasear por sus calles es reencontrarse con el niño que fuiste. El Museo Valenciano del Juguete es una parada obligatoria, igual que el sorprendente Museo Arcade Vintage, un santuario para los amantes de los videojuegos retro que te hará viajar a los años 80 en un segundo.
Pero hay más secretos bajo la sombra del monte Teixereta. Ibi es también tierra de heladeros artesanos. Su historia está ligada al frío y a la nieve, algo que puedes descubrir visitando los antiguos pozos de nieve en la Sierra de Biscoi. Es el contraste perfecto: industria manufacturera y naturaleza salvaje a solo 27 kilómetros de la costa.
Fiestas que son auténticas batallas (de harina)
Si planeas tu visita, apunta estas fechas. En septiembre, la ciudad se transforma con los Moros y Cristianos, una recreación histórica de la Reconquista que te pondrá los pelos de punta. Pero si buscas algo único en el mundo, tienes que venir el Día de los Inocentes.
Cada 28 de diciembre, Ibi celebra «Els Enfarinats». Una batalla épica donde los huevos podridos y la harina son las únicas armas. Es una locura visual que termina siempre en consenso y, por supuesto, con una buena mesa de por medio. Es la esencia de un pueblo que sabe trabajar, pero sobre todo, sabe disfrutar de la vida.
Consejo de experta: No te vayas sin subir a la Ermita de Santa Lucía. Las vistas del valle de la Foia de Castalla son el mejor postre para tu escapada.
Ibi es el destino que tu cuenta de Instagram y tu estómago necesitan este fin de semana. Es auténtico, es sabroso y tiene ese toque de nostalgia que nos hace falta de vez en cuando. Al final, elegir este pueblo para perderse es, sin duda, la decisión más inteligente que puedes tomar hoy. ¿Nos vemos allí?









