No es solo el lugar que vio nacer a Maica Benedicto. Cartagena es esa joya trimilenaria que, de repente, todo el mundo quiere geolocalizar en su Instagram.
Si la concursante de Gran Hermano 19 destila esa mezcla de historia y modernidad, es porque su ciudad natal es exactamente igual. (Y avisamos: engancha).
Qué ver: Un viaje en el tiempo sin filtros
Lo primero que debes hacer al pisar suelo cartagenero es rendirte ante el Teatro Romano. Es la joya de la corona y apareció por sorpresa bajo un barrio antiguo.
Caminar por sus gradas te hace sentir pequeño. Es el segundo más grande de la península y su museo diseñado por Moneo es una parada obligatoria para entender el lujo de la antigua Roma.
Después, sube al Castillo de la Concepción. Las vistas desde el «Parque de los Patos» te darán la panorámica perfecta del puerto y la ciudad. Es el sitio ideal para tu primera foto viral.
Tip de experto: Usa el ascensor panorámico si quieres ahorrar fuerzas para la noche, pero baja caminando por las murallas para ver el atardecer.
Qué hacer: Perderse por el Modernismo
Cartagena no es solo piedras antiguas. Su Calle Mayor es un desfile de fachadas modernistas que parecen sacadas de una película de época.
Fíjate en el Palacio Consistorial (el Ayuntamiento). Es de mármol blanco y brilla tanto como la sonrisa de Maica en una gala de los jueves. (Espectacular es poco).
Si buscas algo diferente, visita el ARQUA. Es el Museo Nacional de Arqueología Subacuática y allí guardan el famoso tesoro de la fragata Mercedes. Oro puro bajo el mar.

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No puedes irte sin pasear por el Puerto de Culturas. Ver los barcos atracar mientras el sol se esconde es el momento de paz que todos necesitamos tras una semana de estrés.
Dónde comer: El sabor del «Caldero»
Aquí se viene a comer fuerte y bien. El plato estrella es el Caldero del Mar Menor. Arroz con pescado de roca y mucho ajo (el famoso alioli).
Para el aperitivo, pide una Marinera: una rosquilla con ensaladilla rusa y una anchoa encima. Es el termómetro de cualquier bar que se precie en la zona.
Y para cerrar el festín, el ritual sagrado: un Café Asiático. Lleva café, leche condensada, Brandy, Licor 43, canela y corteza de limón. Una bomba de energía.
Cuidado: El Asiático es adictivo. Una vez que lo pruebas, el café solo te parecerá aburrido para el resto de tu vida.
Cómo llegar y moverse
Cartagena está conectada por autovía con Murcia y Alicante. Si vienes en tren, la estación es una preciosidad histórica que te recibe con azulejos pintados a mano.
Es una ciudad para caminar. Casi todo el centro es peatonal, lo que facilita ese escaneo visual que tanto nos gusta cuando hacemos turismo de calidad.
Ahora ya sabes por qué Maica tiene ese orgullo de tierra. Cartagena no es un destino más, es una experiencia sensorial que tienes que vivir antes de que se llene demasiado. ¿Preparando ya la maleta para el próximo fin de semana?







