Mientras la mayoría de las celebridades se amontonan en los reservados de Ibiza o Marbella, Cristina Pedroche y Dabiz Muñoz han decidido romper el guion. El chef de las tres estrellas Michelin y la presentadora han caído rendidos ante el magnetismo de una pequeña villa que parece detenida en el tiempo.
Hablamos de Combarro, un rincón de la provincia de Pontevedra que es, para muchos, el pueblo más bonito y auténtico de toda Galicia. Aquí no hay neones ni grandes avenidas, solo el sonido de la ría y el olor a granito húmedo.
Combarro: Un tesoro con más de 60 hórreos frente al mar
Lo que hace que Combarro sea un destino de peregrinación para los amantes de la belleza es su arquitectura única. Pasear por su casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural desde 1972, es lo más parecido a entrar en un cuento medieval gallego.

La villa es famosa por albergar más de sesenta hórreos tradicionales. Estas construcciones de piedra y madera, utilizadas antiguamente para conservar el grano, se alinean aquí de forma casi mágica frente a la ría, creando una de las estampas más fotografiadas de España.
*(Sí, nosotros también nos quedaríamos horas mirando cómo sube la marea bajo estas joyas de piedra)*.
El refugio de la pareja «XO» lejos de las multitudes
Fue durante el verano de 2021 cuando la pareja decidió perderse por las calles de esta parroquia perteneciente al municipio de Poio. Buscaban lo que hoy es el mayor lujo de todos: la tranquilidad absoluta.
Dabiz y Cristina se dejaron ver disfrutando de la playa del Padrón y recorriendo el puerto, dos puntos clave donde la esencia marinera se palpa en cada esquina. En Combarro, las casas de los pescadores conservan sus soportales y balcones de piedra, testigos de siglos de historia frente al mar.
Ojo al detalle: En la plaza de San Roque no solo encontrarás dos de los siete cruceiros del pueblo, sino una biblioteca con 300 años de historia que es una auténtica reliquia.
Gastronomía y cruceiros: El plan perfecto
Un chef del nivel de Muñoz no elige sus destinos al azar. La Ría de Pontevedra ofrece algunos de los mejores productos del mar del mundo, y en los restaurantes locales de Combarro, el producto se toca lo mínimo para que brille su frescura.
Además de comer de lujo, el pueblo invita a un «slow travel» real. Sus siete extraordinarios cruceiros repartidos por el entramado urbano son paradas obligatorias para entender la mística de esta tierra.
La pareja demostró que para desconectar del estrés de DiverXO y la televisión, no hace falta cruzar el océano, sino saber elegir el rincón adecuado en el noroeste de la Península.
Advertencia: Si vas en verano, intenta evitar las horas centrales del día para disfrutar de la paz que Pedroche y Muñoz encontraron en sus callejuelas.
¿Conocías este paraíso de hórreos y piedra o seguías pensando que Galicia solo era Santiago?
Al final, lo que queda claro es que la verdadera vanguardia, a veces, consiste en volver a lo más tradicional.









