A solo 10 minutos de Sevilla: el pueblo secreto que vio nacer a Sergio Ramos y donde se come como en el cielo

Pedro Corchado Fontserè

Pedro Corchado Fontserè

Publicado: 24/04/2026 • 16:52
Actualizado: 24/04/2026 • 16:52

Todos miran a la Giralda. Es el imán lógico para cualquiera que pisa la capital hispalense por primera vez. Pero, a veces, los tesoros de verdad no están bajo el foco de las guías turísticas más comerciales.

Solo hace falta cruzar el río Guadalquivir para encontrarse con una realidad distinta. Un lugar con una energía especial que respira arte, fútbol y tradición a partes iguales. (Sí, nosotros también sentimos ese cosquilleo al pisar sus calles).

Hablamos de Camas. Un municipio que, a pesar de estar pegado al corazón de Sevilla, mantiene intacta esa esencia de pueblo auténtico que tanto escasea hoy en día. Aquí el tiempo corre de otra forma.

Seguramente el nombre te suene por una figura mundial. Allí, entre esas casas blancas y el aroma a azahar, dio sus primeras patadas a un balón el marido de Pilar Rubio, Sergio Ramos. El eterno capitán de la Selección creció en estas calles.

La cuna de las leyendas que desafiaron al destino

Pero Camas no es solo fútbol. Este rincón tiene una mística que va mucho más allá de los estadios. Se le conoce históricamente como la Cuna de Toreros, un título que se ha ganado a pulso durante décadas.

Figuras de la talla de Curro Romero, el Faraón de Camas, han llevado el nombre de este pueblo por todo el mundo. Es esa mezcla de casta y talento lo que define a sus habitantes. (Y se nota en cada esquina, te lo aseguramos).

Si buscas un destino que combine historia con esa picardía andaluza tan característica, este es tu sitio. No es solo un lugar de paso, es un destino con alma propia que está viviendo una segunda juventud.

Camas es el refugio perfecto para los que quieren vivir Sevilla sin el agobio de los precios turísticos, disfrutando de la paz de un barrio de toda la vida.

Gastronomía: El inconfundible sabor del Aljarafe

Llegamos al punto que más nos interesa a todos: el buen comer. Porque en Camas, el hambre es un concepto que se soluciona rápido y con una calidad que te deja sin palabras. Es el paraíso del tapeo real.

Aquí no encontrarás platos de diseño minimalista con nombres impronunciables. Aquí se viene a disfrutar de la materia prima. El pescado frito, el montadito de pringá y esos guisos que saben a receta de abuela.

La influencia del Aljarafe se siente en sus bodegas. Es casi obligatorio pedir una copa de mosto local mientras dejas que el sol de la tarde te caliente la cara en cualquiera de sus plazas principales.

Los precios son el otro gran atractivo. En Camas todavía puedes disfrutar de una comida completa por lo que en el centro de Sevilla apenas te darían un par de refrescos. Es el ahorro inteligente aplicado al ocio.

Patrimonio oculto: Mucho más que un dormitorio de la capital

Muchos cometen el error de pensar que Camas es solo una «ciudad dormitorio». Nada más lejos de la realidad. Su patrimonio histórico guarda secretos que te dejarán con la boca abierta si sabes dónde mirar.

Un punto imprescindible es el Tesoro del Carambolo. Aunque las piezas originales se custodian con celo, el yacimiento arqueológico nos recuerda que este lugar fue clave para civilizaciones milenarias como los Tartessos.

Pasear por el Cerro del Carambolo te ofrece, además, unas de las mejores vistas de toda la provincia. Desde allí arriba, Sevilla parece una maqueta y el Guadalquivir una cinta de plata que lo une todo.

Es el lugar preferido por los locales para ver el atardecer. Un momento mágico donde el cielo se tiñe de tonos anaranjados y entiendes perfectamente por qué tantos artistas han nacido bajo esta luz.

No te vayas sin visitar la Iglesia Parroquial de Santa María de Gracia, una joya del siglo XVIII que es el orgullo arquitectónico de todos los cameros.

Logística: ¿Cómo llegar y cuándo ir?

Lo mejor de todo es que no necesitas planificar grandes viajes. Camas está estratégicamente situada. Literalmente, tardas 10 minutos en coche desde la estación de Plaza de Armas o el Puente de Triana.

Las conexiones por autobús son constantes y fluidas. Si eres de los que prefiere el ejercicio, incluso puedes llegar dando un paseo largo o en bicicleta bordeando el río. Es una ruta imprescindible y saludable.

¿Nuestra recomendación? Ve ahora. Antes de que la tendencia explote del todo y se llene de turistas buscando la casa donde vivió Ramos. Camas todavía conserva esa pureza envidiable.

Es el plan ideal para un sábado por la mañana. Mercadillo, tapeo del bueno, un poco de historia y volver a casa con la sensación de haber descubierto un mundo nuevo a la vuelta de la esquina.

Al final, viajar no siempre significa irse lejos. A veces, los mayores descubrimientos están en el pueblo de al lado, esperando a que alguien con curiosidad decida cruzar el puente. ¿Te vienes este fin de semana?

Después de leer esto, ya no tienes excusa para decir que no sabes qué hacer. Camas te espera con los brazos abiertos y la mesa puesta. No digas que no te avisamos, que luego vienen las lamentaciones.