Primero llega el olor. Un perfume suave, casi telúrico, que se esparce antes de que puedas ver ni rastro de agua. Si has sentido esta aroma, sabes que no estás ante un simple arroyo, sino ante un lugar donde la tierra respira.
Hablamos de un rincón de Girona del Alt Empordà que, a pesar de tener propiedades confirmadas incluso por el BOE, sigue siendo el gran desconocido para la mayoría de turistas que inundan la Costa Brava en verano. Sí, nos referimos a la mítica Font Pudosa.
¿Por qué todos hablan de la «Font Pudosa»?
No busques lujos innecesarios ni taquillas de entrada. Aquí el lujo es otra cosa: un manantial que brota libre a 28,5 grados constantes. Mientras en invierno el resto del mundo se congela, este pequeño refugio se convierte en una estufa natural en medio del bosque.
Antiguamente, este espacio era el corazón del pueblo. Las mujeres lavaban allí la ropa en lavaderos alimentados por el agua caliente, mientras los niños jugaban entre la espuma. Hoy, la zona se ha recuperado para ofrecernos una de las pocas experiencias termales y gratuitas que quedan en Cataluña.
Más que un baño: el plan perfecto para el domingo
Si buscas desconectar, este es tu sitio. El municipio ha sabido dar una segunda vida al entorno. A pocos metros de la piscina natural, encontrarás una zona de barbacoas perfectamente acondicionada. Por solo tres euros, puedes garantizarte el punto de encuentro ideal para una jornada de ocio total.
Su nombre no es un reclamo comercial. El olor característico proviene del sulfuro de hidrógeno, el sello de calidad de un agua mineromedicinal que ha sanado a los vecinos durante siglos.
La riera que acompaña a la fuente es el escenario perfecto: peces, tortugas y una paz que parece suspender el tiempo. Es el rincón ideal para llevar un libro, una buena comida y olvidarse del móvil durante unas horas. Créenos, tu salud mental te lo agradecerá.
Cómo llegar antes de que se llene de gente
El acceso es sencillo si sabes dónde mirar. Desde la AP-7, toma la salida de Figueres Sud y sigue hacia la N-II en dirección a Figueres. Tu objetivo es el municipio de Sant Climent Sescebes.
Cuando estés en la carretera hacia Roses, presta atención: unos 300 metros después de un puente, a mano derecha, verás el camino junto a la riera. Hay espacio suficiente para dejar el coche y disfrutar de una caminata corta hasta la fuente. Si vienes desde Barcelona, calcula aproximadamente una hora y tres cuartos de trayecto.
Estas joyas naturales no tienen ninguna campaña de marketing detrás, y quizás es mejor así. Ahora que ya sabes el secreto, solo falta que elijas el día para ir a comprobar si el olor de la Font Pudosa es tan fascinante como dicen los locales. Ya nos contarás si merece la pena.









