La fama internacional cansa, y mucho. Por eso, las mayores estrellas de la música siempre buscan un refugio secreto para volver a ser ellos mismos.
La diva de la música urbana, Bad Gyal, lo tiene claro cuando necesita apagar el teléfono. Ella misma confiesa sentirse más catalana que un calçot en cada entrevista. (Y no nos extraña en absoluto, la verdad).

La joya oculta del Maresme
El destino preferido de la artista es Vilassar de Mar, un municipio costero que combina de forma magistral el mar y la historia. Se encuentra a solo 30 minutos de Barcelona y es un verdadero oasis de paz.
Aquí, la cantante de éxitos mundiales como Fiebre o Chulo vuelve a ser sencillamente Alba Farelo. Un lugar donde la prisa de la gran ciudad desaparece por completo entre fachadas pintorescas.
Este rincón costero destaca por sus espectaculares casas de indianos del siglo XIX. Estas mansiones señoriales fueron construidas por locales que regresaron enriquecidos de América.
Muchas de estas edificaciones mezclan la arquitectura colonial con detalles del modernismo catalán. Un paseo visual que te transportará directamente a otra época sin salir de la provincia.

El ritual sagrado del aperitivo
Si algo define a esta localidad es su devoción por el ritual del vermut. Aquí no se viene solo a pasear, se viene a disfrutar de la gastronomía de siempre.
En este municipio nació la famosísima marca de conservas gourmet Espinaler, fundada originalmente en el año 1896. Su salsa secreta para berberechos y patatas es un icono nacional absoluto.
El tip de los expertos: Si quieres vivir la experiencia real, visita la emblemática Taberna Espinaler. Es el mismísimo local donde Bad Gyal rodó las escenas de su aclamado videoclip SexeSexy.
Además, la zona es cuna de Conservas Dani, otra de las firmas de pescados y mariscos más potentes de Cataluña. El mar aquí se saborea en cada esquina y en cada tapa.

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Playas para todos los gustos
La costa de este municipio cuenta con cuatro zonas de baño perfectamente diferenciadas. La Platja de Vilassar de Mar es la opción principal y la más animada de todas.
Para quienes buscan tranquilidad extrema, la pequeña Platja de l’Almadrava ofrece un rincón más íntimo. Los amantes del naturismo tienen su punto de encuentro clave en la conocida Platja de Ponent.
Por último, la Platja de l’Astillero transcurre en paralelo a un precioso paseo marítimo. Es el lugar perfecto para caminar al atardecer mientras la brisa marina limpia la mente.
Cultura con acento local
La oferta cultural del municipio es sorprendentemente rica para su tamaño. El Museo Enric Monjo, de un bellísimo estilo modernista, guarda el legado artístico de la comunidad.
No te puedes perder la Casa Museo Carme Rovira, un espacio fascinante donado por la propia pintora vilasarense. Sus jardines y exposiciones permanentes son un deleite visual absoluto.
También destaca la imponente Torre d’en Nadal, una estructura de defensa histórica que vigila el horizonte. Un patrimonio que los locales cuidan con un orgullo casi familiar.
Cómo llegar sin complicaciones
Llegar a este paraíso mediterráneo es sumamente sencillo desde la capital catalana. La forma más cómoda y ecológica es tomar la línea R1 de Rodalies en el centro de Barcelona.
El trayecto en tren dura apenas 30 minutos y te deja a pocos metros de la arena. Si prefieres ir en coche, solo debes conducir por la carretera C-32 hacia el norte.
Las plazas de aparcamiento cerca de la playa suelen escasear durante los fines de semana de calor. (Te recomendamos madrugar un poco para evitar vueltas innecesarias).
Planear una escapada de un día a este refugio costero es la mejor decisión que puedes tomar esta semana. Desconectar de la rutina con un buen vermut frente al mar no tiene precio.







