Hay rincones en nuestro mapa que esconden secretos de alta alcurnia. Lugares donde los famosos no solo van a dejarse ver, sino a desaparecer del mundo.
La Costa Brava esconde uno de esos oasis. Un antiguo pueblo marinero que ha enamorado por completo a una de las mayores coleccionistas de arte del planeta. Sí, hablamos de Carmen «Tita» Cervera. (Y cuando descubras sus aguas, vas a entender perfectamente su obsesión).
La obsesión mediterránea de la Baronesa Thyssen
La baronesa lo tiene claro. No se trata de un simple capricho de verano ni de una moda pasajera de una temporada. Tita Cervera lleva décadas refugiada en su impresionante y exclusiva mansión de Mas Mañanas, un búnker de desconexión frente al mar.
La propia aristócrata ha confesado públicamente que este es «el lugar más bonito que existe en el mundo». Pero hay más. Su idilio es tan fuerte que ya ha tomado la decisión más firme de su madurez: es el rincón exacto donde desea pasar el resto de su vida.
El secreto mejor guardado de Sant Feliu de Guíxols
Hablamos de Sant Feliu de Guíxols, una joya en plena provincia de Girona que combina el lujo silencioso con la autenticidad de los pueblos de antes. Perderse por su casco histórico es una bofetada de nostalgia burguesa, repleta de callejuelas y edificios modernistas.
La baronesa Thyssen no solo descansa aquí; ha transformado el municipio con proyectos culturales de primer nivel y su propio hotel boutique, el exclusivo The Pink Elephant.
El gran icono local es el imponente Monasterio de Sant Feliu de Guíxols. Esta estructura medieval alberga la famosa Porta Ferrada, una joya prerrománica del siglo X que da nombre al festival de música más vibrante del verano catalán.
Y aquí viene el plato fuerte para los cazadores de cultura. Dentro del monasterio vas a tropezar con el Espai Carmen Thyssen. Es el centro neurálgico donde la baronesa expone parte de su cotizada colección privada durante los meses estivales, con un foco brutal en la pintura catalana de los siglos XIX y XX.
Comer de lujo en el paraíso sin vaciar tu cuenta bancaria
Olvídate de la idea de que la Costa Brava es solo para presupuestos prohibitivos. Nuestro bolsillo puede respirar tranquilo porque este enclave esconde templos gastronómicos con una relación calidad-precio imbatible.
Si buscas el producto del mar definitivo, tu parada obligatoria es Sa Marinada. Sus arroces caldosos y pescados salvajes frescos son legendarios en la zona, y comer con vistas al puerto no tiene precio (bueno, sí lo tiene, y es sorprendentemente justo).

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Para los que buscan la pureza de la cocina catalana tradicional, el punto de encuentro de los locales es Can Kiku. Platos caseros, guisos de la abuela y menús que te permiten comer espectacularmente bien sin sufrir por la cuenta al final de la velada.
¿Prefieres algo más informal y rápido tras un día de playa intensa? La pizzería artesanal La Locanda di Nonna Flo se ha ganado una reputación de hierro gracias a sus masas perfectas y precios ajustados, ideales para una cena redonda.
Calas de color turquesa que parecen sacadas del Caribe
Pero el verdadero motivo por el que Tita Cervera se niega a abandonar este pueblo está en su costa. Basta con alejarse unos minutos del casco urbano para descubrir paisajes que cortan la respiración y acantilados de infarto.
La joya de la corona de las playas locales es la Cala del Vigatà. Un rincón virgen rodeado de roca escarpada y aguas tan transparentes que parecen una piscina natural. Es el sitio perfecto si odias las aglomeraciones y buscas paz absoluta.
A pocos metros emerge la Cala Ametller, un cañón de roca donde el mar Mediterráneo se tiñe de un azul turquesa tan intenso que duele. Es el paisaje clásico de la Costa Brava en su máxima expresión.
Senderismo VIP y adrenalina pura sobre el mar
Para los que no aguantan quietos en la toalla, el entorno ofrece rutas legendarias. El famosísimo Camí de Ronda conecta el pueblo con la exclusiva zona de S’Agaró. Es un sendero llano, apto para cualquiera, que regala unas postales de la costa gerundense que vas a querer fotografiar al instante.
¿Buscas emociones fuertes de verdad? Prepara los arneses. Aquí se encuentra la Vía Ferrata de la Cala del Molí, una atracción única en toda Europa por un detalle técnico asombroso: es la única del continente que transcurre suspendida directamente sobre los acantilados marinos. Una locura vertical no apta para cardíacos.
Advertencia para navegantes: Si prefieres la montaña, el macizo de les Gavarres rodea la localidad con senderos entre bosques mediterráneos perfectos para una mañana de trail antes de bajar a por el vermut.
No es de extrañar que la alta sociedad pusiera sus ojos aquí hace décadas. Sant Feliu de Guíxols lo tiene todo para una escapada perfecta de fin de semana: arte internacional, calas salvajes donde perder la noción del tiempo y una gastronomía que te hará volver.
¿A qué esperas para organizar tu próxima ruta por el norte? Al fin y al cabo, si es el lugar elegido por la baronesa para toda la vida, algo especial debe tener, ¿no crees?







