Olvídate de las Maldivas o de los hoteles de cinco estrellas en la Gran Vía. Hay un rincón en España donde Alba Carrillo realmente se siente ella misma.
La colaboradora de televisión ha encontrado su «escondite» definitivo lejos de los focos. Se trata de un municipio que no llega ni a los 100 habitantes.
El paraíso de piedra en la Sierra de Gredos
Hablamos de Nava del Barco, un tesoro escondido en la provincia de Ávila. Para Alba Carrillo, este lugar no es una simple moda pasajera de verano.
Es su herencia y su sangre. Allí nació su abuela y creció su madre, Lucía Pariente. Es el escenario de sus juegos infantiles con primas y de sus primeros recuerdos.
(A veces, lo que más brilla no son los focos de un plató, sino las piedras de un pueblo castellano).
Tan fuerte es el vínculo que en 2020 decidió dar el paso definitivo. Compró su propia casa para tener un ancla real en la Sierra de Gredos.
Dato clave: Según los últimos datos del INE, este municipio cuenta con apenas 83 habitantes censados. Un silencio que vale oro.
Una reforma integral para un refugio de lujo rústico
La casa de Alba Carrillo no es una vivienda de pueblo cualquiera. Tras adquirirla, se sumergió en una reforma integral para cumplir su gran sueño.
El resultado es una construcción de dos plantas que respeta la fachada de piedra tradicional pero esconde un interior nórdico y moderno.
Domina el color blanco, la madera natural y los grandes ventanales. El corazón de la casa es un salón con un sofá XXL diseñado para aguantarlo todo.

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No falta una chimenea de grandes dimensiones. Es el sitio donde la modelo se refugia para leer y escribir mientras el frío de Ávila aprieta fuera.
La rutina de Alba Carrillo: pozas, perros y el bar del pueblo
¿Qué hace una estrella de la televisión en un pueblo tan pequeño? La respuesta es sencilla: vivir de verdad.
Sus planes favoritos incluyen pasear con sus mascotas por los senderos de Gredos y visitar las pozas naturales de la zona.
A Alba Carrillo se la ve como una vecina más. Acude al único bar del municipio a tomar algo y participa activamente en las fiestas patronales.
(Sí, nosotros también nos la imaginamos perfectamente desconectada del móvil en esa barra de bar).
Incluso eligió este entorno rural para celebrar la Primera Comunión de su hijo Lucas. Una declaración de intenciones sobre lo que considera importante.
Un mensaje para los que buscan la desconexión total
La modelo ha sido tajante en sus redes sociales. Para ella, tener este refugio es el verdadero lujo, por encima de cualquier destino exótico.
Nava del Barco le ofrece algo que Madrid le roba cada día: la capacidad de descansar y desconectar del ruido mediático.
Es su «paraíso particular». Un lugar donde el tiempo se detiene y donde los vecinos son familia, no titulares de prensa.
Nota importante: Si buscas visitar la zona, recuerda que el respeto al silencio y al entorno natural es la norma de oro de sus habitantes.
Al final, parece que Alba Carrillo tiene razón. Tener un pueblo es tener un tesoro, pero tener una casa rehabilitada en él es tener la salvación.
¿Quién no querría perderse ahora mismo en un salón con chimenea frente a la sierra?







