Olvídate del glamour de las pasarelas de Milán o del caos de Nueva York. Existe un lugar donde el tiempo se detiene y Andrés Velencoso ha decidido que sea su fortaleza definitiva. No es una moda pasajera, es un regreso visceral a lo que importa.
Mientras otros famosos buscan islas privadas en el Caribe, el modelo más internacional de nuestra historia ha puesto sus ojos (y su fortuna) en Tossa de Mar. Pero, ¿qué tiene este rincón que no tengan las Maldivas?
(Spoiler: No es solo el agua cristalina, es algo que corre por las venas de su familia).
La «jaula de oro» de Velencoso: arquitectura y silencio
La casa que el actor ha reformado en su pueblo natal es un búnker de diseño mediterráneo. Paredes blancas, luz natural a raudales y una piscina que parece caer directamente al mar.
Velencoso no buscaba una mansión para presumir, sino un espacio para entrenar en silencio y recuperar la conexión con los suyos. Aquí, el modelo es simplemente «Andrés», el hijo del dueño del restaurante del pueblo.
La propiedad es un refugio de lujo silencioso. Nada de excesos dorados; solo madera, piedra local y la sombra de los pinos que rodean su jardín privado.
La clave: La ubicación le permite estar en un rodaje en Madrid en menos de dos horas, pero despertarse con el sonido de las gaviotas. Un equilibrio que pocos pueden pagar.
Vila Vella: la muralla que protege los secretos del modelo
Lo que hace que Tossa sea diferente a cualquier otro destino es su perfil guerrero. Es el único pueblo de la Costa Brava que conserva un recinto medieval amurallado al borde del acantilado.
Caminar por la Vila Vella no es para turistas con prisas. Es para quienes saben apreciar los mosaicos romanos de la Villa dels Ametllers o los rincones donde Ava Gardner se escondía de los paparazzi en los años 50.
(Sí, Tossa ya era el refugio de las estrellas mucho antes de que naciera Instagram).

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El sabor de la infancia: Casa Andrés
Si quieres saber dónde late el corazón de Velencoso, tienes que sentarte a la mesa de Casa Andrés. Sus hermanas llevan las riendas de este templo del sabor marinero, con el apoyo del actor como socio estratégico.
Aquí no se viene a ver y ser visto, se viene a comer el Cim i Tomba original. Es un plato de pescadores, rudo y delicioso, que mezcla el pescado de roca con una base de patata y un alioli que es puro fuego mediterráneo.
Es el lugar donde Andrés vuelve a ser el niño que ayudaba en las mesas, lejos de los flashes y el maquillaje de las grandes firmas.
Es Codolar: la cala prohibida que tienes que conocer
Mientras la playa principal se llena de sombrillas, existe un acceso «secreto» tras la muralla que te lleva a Es Codolar. Es una cala diminuta, protegida por muros de piedra milenarios, donde el agua tiene un tono turquesa que parece retocado con filtro.
Es el rincón favorito de quienes huyen de lo comercial. Allí, el mar golpea con una fuerza distinta, y la sombra de la Torre de las Horas proyecta una paz que no encontrarás en ningún hotel de cinco estrellas de la gran ciudad.
(Nuestro consejo: ve al amanecer. Estarás solo con el mar y, quizás, con algún pescador local que sale a faenar).
¿Por qué este pueblo es el «nuevo lujo»?
Tossa de Mar ha logrado algo imposible: no vender su alma al turismo de masas. Sigue siendo un pueblo donde el mercado de los jueves es el evento de la semana y donde los vecinos se llaman por su nombre en el barrio de la Roqueta.
Andrés Velencoso ha entendido antes que nadie que el verdadero éxito no es estar en todas las portadas, sino tener un sitio al que volver donde nadie te pida un autógrafo.
Si estás buscando un destino para tu próxima escapada que te haga sentir parte de algo auténtico, deja de buscar. Tossa te espera con sus murallas abiertas.
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