El aroma a orégano silvestre y salitre inunda las curvas que descienden hacia el mar Jónico. La Riviera Albanesa se despliega ante los ojos del viajero como el último gran secreto del Mediterráneo. (Y créeme, supera todas las expectativas).
Atrás quedaron los tiempos en los que esta costa era un destino inaccesible. Hoy, sus bahías escondidas compiten en belleza con los rincones más cotizados de Grecia o Italia, pero manteniendo un espíritu salvaje intacto.

Si buscas calas de aguas turquesas sin los precios prohibitivos del resto de Europa, este tramo litoral te va a enamorar. Prepara la maleta porque vamos a diseñar tu ruta perfecta por el sur de Albania.
1. Ksamil y sus islas paradisíacas
Las famosas playas de Ksamil justifican por sí solas cualquier viaje a Albania. Sus tres pequeños islotes de arena blanca son accesibles a nado o a bordo de un kayak por muy pocos lekes.
El agua transparente adquiere tonalidades turquesas idénticas a las del mar Caribe. Es, sin duda, el punto más fotografiado de toda la costa jónica y un paraíso para los amantes del sol.
2. Saranda, la capital del sur
Esta vibrante ciudad costera funciona como el centro logístico ideal para explorar toda la zona meridional. Su paseo marítimo se llena de vida al caer la tarde, cuando los locales pasean frente a los barcos.
Aquí encontrarás la mayor oferta de alojamiento y restauración para organizar tu presupuesto. Es el punto de partida perfecto para alquilar un coche y recorrer el litoral a tu propio ritmo.
3. La playa escondida de Gjipe
Llegar hasta el impresionante cañón de Gjipe requiere caminar unos 20 minutos por un sendero de tierra roja. El esfuerzo se olvida rápido cuando descubres una cala virgen custodiada por imponentes acantilados.
El silencio absoluto solo se rompe por el suave oleaje del mar Jónico. Es el refugio idóneo para los viajeros que huyen de las aglomeraciones y buscan conectar con la naturaleza pura.
4. Himara y su encanto marinero
Esta pequeña localidad costera conserva la esencia tranquila de los antiguos pueblos de pescadores. Sus tabernas tradicionales sirven marisco fresco del día a precios excelentes junto al pequeño puerto.

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El ambiente en Himara es notablemente más relajado que en los grandes centros turísticos vecinos. Pasear por sus playas urbanas al atardecer es una experiencia relajante que te reconcilia con el mapa.
5. El casco antiguo de Dhërmi
Las casas empedradas con tejados antiguos trepan de forma escalonada por la ladera de la montaña. Dhërmi combina una zona de costa moderna con un núcleo histórico medieval que merece una visita pausada.
Sus viejas iglesias ortodoxas esconden frescos que reflejan el rico pasado cultural de la región. Te recomiendo perderte por sus callejones empinados justo antes de que empiece a caer el sol.
6. La kilométrica playa de Borsh
Con sus 7 kilómetros de longitud continua, es la playa más extensa de toda la costa albanesa. Aquí siempre encontrarás un espacio solitario para extender tu toalla sobre los cantos rodados blancos.
Los olivares centenarios llegan casi hasta la mismísima orilla del agua, creando un contraste verde fascinante. Es el verdadero templo de la desconexión para quienes buscan huir del turismo de masas.
7. El Parque Nacional de Butrinto
A solo 15 kilómetros de la ciudad de Saranda se encuentra este tesoro arqueológico Patrimonio de la Humanidad. Las ruinas de civilizaciones romanas y bizantinas descansan entre un denso bosque de eucaliptos.
El antiguo teatro romano ofrece una acústica perfecta que todavía hoy impresiona a los visitantes. Planifica al menos 3 horas para recorrer sus senderos sombreados con la calma que el lugar merece.
8. El mirador del Paso de Llogara
La carretera escénica de acceso a la costa cruza un puerto de montaña situado a 1.027 metros de altitud. Las vistas panorámicas desde las alturas cortan la respiración de cualquier conductor.
El azul intenso del agua parece fusionarse con el cielo en un horizonte infinito y limpio. Es la bienvenida perfecta antes de descender hacia las mejores playas albanesas del litoral.
Tip de Lucía: Para recorrer la Riviera Albanesa con total libertad, el coche de alquiler es una herramienta clave. El precio medio ronda los 30 euros por día. Recuerda llevar siempre dinero en efectivo en la moneda local (lek), ya que muchos comercios pequeños no aceptan pagos con tarjeta.
Las rutas que bordean el mar Jónico añaden un magnetismo especial a los cuadernos de bitácora. Al final, explorar este litoral consiste en dejarse sorprender por la hospitalidad local mientras descubres calas vírgenes. ¿Te animas a planificar tu próxima aventura por esta costa antes de que cambie para siempre?







