El refugio secreto de Risto Mejide está en este pueblo de Tarragona: paz, calas vírgenes y sin masificaciones

Pedro Corchado Fontserè

Pedro Corchado Fontserè

Publicado: 08/07/2026 • 18:33
Actualizado: 08/07/2026 • 18:33

A veces, el lujo no es un hotel de cinco estrellas en una isla remota. A veces, el verdadero privilegio es encontrar un rincón de paz donde el tiempo parece haberse detenido.

Eso es precisamente lo que ha buscado Risto Mejide, ex pareja de Laura Escanes, durante algunos de sus últimos días de desconexión. El publicista más famoso de la televisión ha elegido un destino que muchos pasan por alto. (Y sí, nosotros también querríamos estar allí ahora mismo).

No busques grandes resorts ni discotecas de moda. El lugar elegido es Altafulla, una joya medieval bañada por el Mediterráneo que conserva ese aroma a pueblo marinero de los de antes.

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El presentador de ‘Todo es Mentira’ ha compartido retazos de su intimidad en este municipio del Tarragonès. Lo ha hecho junto a su hija, demostrando que busca algo muy concreto: silencio y autenticidad.

La magia de un pueblo con alma medieval

Altafulla no es un destino de playa cualquiera. Su casco antiguo, conocido como la Vila Closa, es un laberinto de piedra que te transporta directamente al pasado sin necesidad de filtros de Instagram.

Pasear por sus calles es descubrir una arquitectura cuidada al detalle. Fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional y se nota en cada esquina, en cada fachada y en la tranquilidad que se respira.

Lo que hace especial a este lugar es su equilibrio. Tienes la historia de un castillo imponente y, a pocos minutos, el rumor de las olas rompiendo en una de las playas más limpias y tranquilas de toda Cataluña.

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Risto ha elegido este enclave para recargar pilas. No es raro verle disfrutando de la lectura o de largos paseos. Aquí, el anonimato es más fácil de conseguir que en la vecina y bulliciosa Salou.

El secreto de Altafulla reside en su negativa a crecer de forma descontrolada. Ha preferido mantener su esencia de pueblo pequeño antes que rendirse al cemento.

Playas vírgenes y el encanto de Les Botigues

Si hay algo que enamora a quienes visitan la zona es el barrio marítimo. Antiguamente, los pescadores guardaban sus redes en unas pequeñas construcciones llamadas Les Botigues.

Hoy, esas casitas blancas a pie de arena forman una estampa icónica. Es el lugar perfecto para ver el amanecer sin el ruido de los motores de los coches de fondo.

La playa de Altafulla cuenta con la Bandera Azul, un distintivo que garantiza la calidad de sus aguas y servicios. Pero lo mejor no es eso, sino su amplitud y su ambiente familiar.

A un paso se encuentra el Castillo de Tamarit. Es otra de las paradas obligatorias si decides seguir los pasos del presentador. Las vistas desde el acantilado son, sencillamente, de otro planeta.

Es el escenario perfecto para quienes buscan inspiración y descanso. Risto Mejide sabe que para escribir o pensar, el ruido de la ciudad es el peor enemigo, y aquí el silencio es el protagonista.

Gastronomía de proximidad para el paladar exigente

No todo es pasear. El estómago también reclama su cuota de protagonismo en este refugio de la Costa Dorada. Altafulla ofrece una oferta culinaria basada en el producto local.

El pescado fresco de la lonja de Tarragona llega aquí cada día. Arroces, suquets y marisco son la base de una dieta que invita a las sobremesas eternas frente al mar.

Seguramente, el publicista ha caído rendido ante algún arroz marinero en las terrazas del paseo marítimo. Es ese tipo de placeres que no necesitan etiquetas de exclusividad para ser perfectos.

La zona también es famosa por sus vinos. Estar tan cerca de la denominación de origen Penedès y Tarragona permite maridar cada comida con caldos de primer nivel que sorprenden a los expertos.

Es una experiencia sensorial completa. El sol en la cara, el olor a salitre y un buen plato en la mesa. (Reconócelo, tú también estás mirando ya el calendario para escaparte).

Por qué deberías visitar Altafulla antes de que cambie

Altafulla ha logrado mantenerse como un oasis en una costa que a menudo sufre el estrés del turismo de masas. Es un refugio para artistas, escritores y gente que huye del caos.

Pero ojo, este tipo de secretos no suelen durar para siempre. La presencia de figuras públicas como Risto Mejide pone el foco sobre estos municipios que luchan por preservar su calma.

Si buscas un destino para este fin de semana o tus próximas vacaciones, este pueblo es la opción inteligente. Es el equilibrio perfecto entre cultura, relax y naturaleza salvaje.

No esperes a que las guías internacionales lo saturen. La magia de Altafulla está en que, por ahora, todavía puedes escuchar tus propios pasos al caminar por su muralla medieval.

Advertencia para navegantes: si buscas fiesta desenfrenada, este no es tu sitio. Aquí se viene a desconectar el móvil y conectar con uno mismo.

Risto Mejide ya ha descubierto su refugio. Ahora te toca a ti decidir si quieres seguir sus pasos y descubrir por qué este pequeño rincón de Tarragona es el lugar donde todos querríamos escondernos.

Al final, la verdadera influencia no es decirte qué comprar, sino enseñarte dónde puedes volver a encontrar la paz. Y en Altafulla, esa paz está garantizada.

¿Te animas a descubrir el secreto mejor guardado del Tarragonès antes de que sea demasiado tarde?