Dar la vuelta a Islandia parece sencillo en el mapa. Una carretera principal, paisajes imposibles y paradas que se encadenan sin esfuerzo. La realidad empieza antes de arrancar: conviene revisar el parte diario en la información oficial de tráfico y carreteras de Islandia, porque el clima y el estado del asfalto deciden el ritmo del viaje. Antes de nada, si buscas saber cuánto cuesta un viaje a Islandia desde España, lee ese artículo antes de seguir.
La mayoría de itinerarios repiten una fórmula: seguir la Ruta 1 y coleccionar cascadas, glaciares y pueblos costeros. Funciona, pero deja una sensación incómoda al final. Como si algo esencial se hubiera quedado fuera del encuadre. La diferencia no está en conducir más, sino en ajustar el plan con criterio.
Ese ajuste tiene nombre y apellidos: convertir la Ring Road en una vuelta realmente completa pasa por sumar dos desvíos concretos que casi nunca entran en el primer borrador. Uno apunta al interior volcánico y geotérmico. El otro se escapa al extremo más salvaje del oeste. Con ellos, el viaje deja de ser un “tour por la Ruta 1” y se parece más a entender por qué aquí el fuego y el hielo mandan.
La base del viaje: Ruta 1 y un inicio con sentido
La Ruta 1, conocida como Ring Road, rodea la isla y es el eje lógico de cualquier ruta circular. Su trazado ronda los 1.332 kilómetros, pero la cifra real siempre sube con miradores, desvíos y accesos a cascadas. La clave es no convertir la conducción en el objetivo.
El arranque que ordena el resto del itinerario
Empezar por el suroeste ayuda a calibrar tiempos y luz. Aquí se encadena el trío más famoso del país, el Círculo Dorado y es la mejor época para viajar a Islandia. Þingvellir mezcla historia y geología: fue sede del antiguo parlamento medieval y, además, permite ver la separación entre placas tectónicas. Luego llega el valle geotérmico de Haukadalur, con el géiser Strokkur como referencia. Y se remata con Gullfoss, una cascada escalonada que cae en dos saltos, de 11 y 21 metros, dentro del cañón del río Hvítá.
Los dos desvíos que convierten la vuelta en la más completa
La mayoría de viajeros no “se salta” Islandia. Se salta la Islandia que explica a Islandia. Por eso estos dos desvíos cambian la lectura del paisaje.
Desvío 1: las Tierras Altas y el interior geotérmico
El interior es el Islandia más cruda. Menos carreteras. Más color mineral. Más silencio. El nombre clave es Landmannalaugar, puerta de entrada a las Tierras Altas y punto de inicio del sendero Laugavegur. Este trekking de 55 kilómetros une Landmannalaugar con Þórsmörk y atraviesa montañas de riolita, campos de lava y valles que alternan negro volcánico y verdes inesperados.
No hace falta caminar varios días para entender el lugar. Incluso una visita de un día, con una ruta corta y un baño termal, coloca la geología en primer plano. Lo importante es saber que las carreteras de montaña (las carreteras F en Islandia) tienen temporada y exigencias. Si el plan incluye entrar con vehículo, debe ser un 4×4 adecuado y siempre con información actualizada de carreteras.
Desvío 2: Fiordos Occidentales y el borde del mapa
El oeste remoto es otra Islandia. Menos gente. Más distancia entre servicios. Más paisaje por kilómetro. Los Fiordos Occidentales no están “de paso” en la Ruta 1, y por eso suelen quedarse fuera. Sin embargo, si el objetivo es una vuelta completa, son la pieza que faltaba.
Dos nombres justifican el rodeo. Dynjandi, una cascada en forma de velo que se desploma en una pared de 100 metros y organiza el paisaje a su alrededor. Y Látrabjarg, un sistema de acantilados de 14 kilómetros que alcanza hasta 441 metros de altura y se considera uno de los grandes santuarios de aves marinas del Atlántico norte. En temporada, ver frailecillos a poca distancia convierte la visita en una escena difícil de repetir en otro punto de Europa.
Si hay tiempo y logística, el salto definitivo es Hornstrandir, una reserva natural sin carreteras donde la norma es la ausencia de infraestructuras. Aquí se viene a caminar, a ver zorros árticos y a entender qué significa “dejar que las fuerzas naturales reinen”. Es un lugar para planificar con prudencia y respetar normas de acampada y acceso.
Itinerario orientativo para no improvisar a ciegas
La vuelta completa requiere margen. En la práctica, el salto de una ruta “correcta” a una ruta “redonda” suele estar en dedicar días a esos dos desvíos y en repartir bien las etapas.
| Bloque | Noches recomendadas | Qué priorizar |
|---|---|---|
| Reikiavik y suroeste | 2 | Ciudad, costa cercana, adaptación a horarios y luz |
| Círculo Dorado | 1 | Þingvellir, área geotérmica, Gullfoss |
| Costa sur | 2 | Cascadas, playas de arena negra, miradores con mar abierto |
| Vatnajökull y sureste | 2 | Rutas de senderismo, paisajes glaciares, lagunas y hielo |
| Fiordos del Este | 1 | Tramos escénicos y pueblos pesqueros |
| Norte | 2 | Mývatn, zonas geotérmicas, grandes saltos de agua |
| Oeste y Snæfellsnes | 1 | Acantilados, playas, la foto clásica de Kirkjufell |
| Fiordos Occidentales | 2 | Dynjandi, Látrabjarg, carreteras secundarias y ritmo lento |
| Tierras Altas | 1 a 3 | Landmannalaugar o trekking Laugavegur según forma y temporada |
Paradas imprescindibles por regiones
Suroeste: historia, geología y el primer golpe de efecto
- Þingvellir: paisaje de placas tectónicas y memoria histórica.
- Haukadalur: geotermia visible, fumarolas y géiseres.
- Gullfoss: potencia y spray, incluso con cielos cerrados.
Sur y sureste: el catálogo de Islandia en pocos kilómetros
- Cascadas de fácil acceso cerca de la carretera principal y senderos cortos.
- Playas de arena negra y acantilados con aves en temporada.
- Skaftafell, dentro del Parque Nacional Vatnajökull: rutas señalizadas con objetivos claros.
- Svartifoss: un sendero circular de 5,8 km, estimado en unas 2 horas, con columnas basálticas como firma visual.
Norte: el Islandia volcánico que huele a azufre
- Mývatn: cráteres, vapor y paisajes jóvenes.
- Dettifoss: volumen y estruendo, una de las grandes referencias de potencia en Europa.
- Puntos costeros con posibilidad de avistamiento de fauna según temporada.
Oeste: Snæfellsnes como concentrado de paisajes
- Kirkjufell: la silueta más repetida del país, con cascada en primer plano.
- Campos de lava, acantilados y pueblos donde la luz cambia cada escena.
Clima, seguridad y decisiones que ahorran problemas
Carreteras y cierres: la comprobación diaria
En Islandia, la planificación es dinámica. El viento, la nieve o una crecida glaciar pueden alterar tramos clave. La consulta diaria del estado de carreteras es parte del itinerario, no un trámite. Para información meteorológica general y previsiones, el Servicio Meteorológico de Islandia es una referencia útil.
Temporada de auroras: expectativas realistas
Si el viaje busca auroras boreales, el factor decisivo es la oscuridad y el cielo parcialmente despejado. El mapa de actividad y nubosidad del pronóstico oficial de auroras en Islandia ayuda a elegir zona y hora sin improvisar.
Hornstrandir y naturaleza protegida: normas antes de pisar
En zonas como Hornstrandir se viaja de otra forma. Hay reglas específicas de acampada y conservación, y la infraestructura es mínima. Antes de reservar barco o ruta, conviene leer la información oficial de la Agencia de Medio Ambiente de Islandia para Hornstrandir.
Detalles que completan el viaje más allá del paisaje
Islandia también se entiende por lo que cuenta y por lo que come. La literatura de sagas y autores como Halldór Laxness acompaña bien un viaje de carretera. En la mesa aparece el pescado, el cordero y, para paladares curiosos, especialidades tradicionales como el hákarl o el aguardiente local. Son apuntes culturales que, sin ocupar horas de ruta, dan contexto a un territorio donde la naturaleza marca el carácter.
Por otro lado, el avistamiento de ballenas en Islandia es el espectáculo más grande de la Tierra que debes ver una vez en la vida. Aprovecha al 100% tu viaje.
La vuelta completa no consiste en tachar más puntos del mapa. Consiste en volver con la sensación de haber visto la costa, sí, pero también el interior que la explica y el oeste que la desmiente. Ahí es donde la isla deja de ser una postal y se convierte en experiencia.









