La borrasca Kristin cumplió su promesa y tiñó de blanco la Comunidad de Madrid, pero el viento y el sol se han encargado de borrar el rastro de nieve en casi toda la región.
Sin embargo, todavía existe un rincón al noroeste de la capital donde los trineos y los muñecos de nieve son los protagonistas absolutos de este fin de semana.
(Sí, nosotros también pensábamos que ya tocaba guardar los guantes, pero estábamos muy equivocados).
El tesoro blanco a 1.046 metros de altitud
Hablamos de Los Molinos, un municipio que, a diferencia de sus ruidosos vecinos Navacerrada o Cercedilla, ha logrado conservar un manto de 15 centímetros de nieve prácticamente intacto.
La clave de este milagro invernal ha sido la combinación de las precipitaciones del viernes y unas temperaturas nocturnas que se desploman bajo los 0 ºC, blindando el paisaje para los excursionistas.
Al ser un destino menos masificado, la nieve no se convierte en barro a las pocas horas. Es el lugar perfecto para esa guerra de bolas que tenías pendiente o para intentar el reto de la bola más grande de la temporada.
Nota importante: Al compartir límites con Guadarrama, este pueblo ofrece laderas seguras y vistas espectaculares de la ciudad sin las colas interminables de los puertos de montaña habituales.
Cómo llegar sin morir en el intento (ni en el atasco)
Lo mejor de este plan es que puedes dejar el coche en casa. Si decides conducir, tardarás apenas 40 minutos por la A-6, pero el transporte público es la verdadera opción inteligente para este fin de semana.
Si prefieres el autobús, tienes dos opciones directas que salen del Intercambiador de Moncloa y te plantan en el centro del pueblo en menos de una hora:
La línea 684 y la línea 688 realizan el trayecto de forma regular, pasando por puntos clave como Collado Villalba y Alpedrete antes de llegar a tu destino nevado.
La opción del tren: Cercanías C8b
Para los que prefieren la comodidad del raíl, la línea C8b de Cercanías Renfe es tu aliada. Sale desde la estación de Chamartín y atraviesa gran parte de la sierra antes de dejarte a un paso de las laderas blancas.
Es una forma relajada de viajar, disfrutando del cambio de paisaje mientras te acercas al noroeste madrileño sin preocuparte por encontrar aparcamiento.
¿Dónde reponer fuerzas tras el frío?
No todo va a ser tirar bolas de nieve. Los Molinos cuenta con una oferta gastronómica que sorprende por su variedad: casi 20 restaurantes te esperan con las brasas encendidas.
Desde el tradicional chuletón de la sierra o platos de cuchara para entrar en calor, hasta opciones más exóticas como cocina mexicana u oriental. Si prefieres algo rápido, sus tiendas locales tienen todo lo necesario para un picnic improvisado en la nieve.
El consejo secreto: Busca la ladera cercana al casco urbano para deslizarte con el trineo; las vistas de la capital desde allí son, sencillamente, de otro planeta.
No dejes pasar la oportunidad. La nieve de Kristin tiene las horas contadas y este fin de semana es la última llamada para disfrutar del invierno madrileño antes de que el sol de febrero haga de las suyas.
Preparar el termo, abrigarse bien y poner rumbo al noroeste es, posiblemente, la decisión más inteligente que puedes tomar hoy.
¿Nos vemos en las laderas de Los Molinos o prefieres quedarte en el sofá viendo cómo otros disfrutan del manto blanco?









