El ritmo frenético de la televisión y la presión de los directos terminan pasando factura a cualquiera. Buscamos con desesperación un escondite real donde el teléfono móvil deje de vibrar a cada minuto.
Los rostros más conocidos de la pequeña pantalla guardan bajo llave pequeños oasis de paz que el gran público ni sospecha. (Sí, nosotros también necesitamos desaparecer de la circulación de vez en cuando). Existe un rincón en Aragón donde el tiempo se detiene por completo.
Hablamos de Maella, un fascinante y tranquilo municipio de la comarca del Bajo Aragón-Caspe en Zaragoza. Este oasis de apenas 2.000 habitantes es el refugio absoluto de la periodista Cristina Pardo.
Allí, la comunicadora de 48 años no es la incisiva tertuliana que analiza la actualidad política. Para los vecinos del pueblo, la navarra es simplemente la hija de Javier.
El búnker familiar tras el gran cambio de su vida
La presentadora ha tomado recientemente una de las decisiones más comentadas del sector audiovisual. Ha cerrado una etapa de veinte años en laSexta para dar el salto definitivo al codiciado prime time de Antena 3.
Ante este brutal terremoto profesional, Cristina ha necesitado buscar cobijo en su particular casa espiritual. Un lugar sin pizca de glamour donde la prioridad absoluta es pasear por las plazas de siempre.
El fuerte lazo emocional no es ningún capricho de última hora. Su padre, Javier Pardo, es natural de este municipio zaragozano. El hombre, patólogo jubilado y escritor de éxito, mantiene allí a gran parte de la familia.
El vínculo es tan potente que la propia periodista tuvo el inmenso honor de dar el pregón de las fiestas patronales de San Lorenzo hace unos años. Una muestra de cariño que caló hondo en su corazón.
Un tesoro medieval partido por el río Matarraña
El diseño urbano de este municipio aragonés es una auténtica delicia visual para los amantes de la fotografía. El caudaloso río Matarraña atraviesa el término y divide el pueblo en dos mitades perfectas.

En primavera y verano, sus fotogénicos meandros y pozas naturales se llenan por completo de bañistas de toda la comarca. Es la alternativa perfecta a las masificadas playas de la costa.
Sobre una loma estratégica se elevan majestuosas las ruinas del histórico castillo de los Pérez de Almazán. Sus antiguos torreones semicirculares todavía desafían con orgullo el paso del tiempo.
El casco viejo alberga monumentos brutales como la iglesia de San Esteban, de marcado origen románico. Tampoco te puedes perder la increíble Torre del Reloj, que fusiona elementos románicos y mudéjares.
¡Alerta de Secreto Cultural! Maella es la cuna natal del célebre escultor Pablo Gargallo. Su vivienda original del siglo XIX está totalmente restaurada y convertida en un interesantísimo museo de visita obligatoria.
A las afueras esperan los misteriosos restos del monasterio de Santa Susana. Todo un catálogo monumental que garantiza un viaje en el tiempo sin necesidad de sufrir aglomeraciones de turistas.
La receta secreta que desbanca al clásico arroz
La escapada al interior de Zaragoza exige una parada obligatoria para mimar el estómago de forma contundente. El recetario local cuenta con una joya gastronómica con nombre propio: la sartanè.
Hablamos de un guiso brutal que combina hábilmente arroz, patatas, verduras frescas y carnes como la costilla de cerdo, el pollo o el tierno conejo.
Este plato tradicional se cocina minuciosamente en una sartén honda utilizando exclusivamente fuego de leña. El aroma que desprende por las calles durante las fiestas patronales es sencillamente espectacular.
Para probar este manjar o disfrutar de un menú del día casero y honesto, los lugareños lo tienen claro. El emblemático Restaurante El Guijarro, situado en plena avenida de Aragón, es el punto de encuentro de toda la vida.
Oro líquido y melocotones de etiqueta en tu maleta
Hacer turismo rural inteligente implica también llenar la despensa con productos de una calidad excepcional a precios de cooperativa local. Este municipio cuenta con dos prestigiosos sellos oficiales.
Por un lado, sus campos producen anualmente más de 1.200 toneladas de aceite de oliva amparado bajo la estricta Denominación de Origen Aceite del Bajo Aragón. Toda una garantía de salud para tus platos.
Por otro, el territorio forma parte clave de la codiciada DOP Melocotón de Calanda. La Cooperativa del Campo San Lorenzo es el lugar perfecto para comprar este manjar carnoso directamente de los agricultores.
Comprar estos productos directamente en origen supone un ahorro brutal en comparación con los precios inflados de las tiendas gourmet de las capitales.
La hoja de ruta perfecta para el próximo fin de semana
Llegar hasta este rincón del Bajo Aragón es una tarea idónea para los amantes de la buena carretera. El municipio se ubica a poco más de 120 kilómetros de Zaragoza capital.
La ruta más rápida nos lleva por la N-232 hasta la localidad de Quinto de Ebro, para luego tomar la A-221 en dirección a Caspe. El coche se convierte en una herramienta imprescindible para moverse con soltura por la zona.
La cercanía con el río Matarraña permite organizar una ruta circular preciosa conectando con pueblos vecinos mágicos como Fabara o Nonaspe.
El verano es el momento ideal para reservar plaza debido a la cercanía de las populares fiestas del 10 de agosto. Sin embargo, la capacidad de los alojamientos rurales del entorno es bastante limitada.
Planificar la escapada con días de antelación es vital para evitar sorpresas desagradables con las reservas de última hora.
¿Vas a dejar pasar la oportunidad de descubrir este paraíso medieval antes de que se ponga de moda por culpa de la televisión?









