La fama puede ser una jaula de oro, pero Jessie Buckley tiene la llave para escapar. Tras alzarse con el Oscar a Mejor Actriz en 2026 por su papel en Hamnet, la intérprete ha dejado claro que su corazón no late al ritmo de Hollywood, sino al de los prados de su infancia.
Existe un lugar donde el tiempo parece haberse detenido entre castillos del siglo XV y una naturaleza salvaje que lo inunda todo. Un rincón que la actriz extraña con una intensidad casi dolorosa cuando las luces de las alfombras rojas se apagan. (Y después de conocerlo, entenderás perfectamente por qué).
El refugio en el Condado de Kerry
Se llama Killarney. Es un enclave vibrante de unos 15.000 habitantes situado en el condado de Kerry, Irlanda. No es solo un punto en el mapa; es el escenario que moldeó la personalidad de una de las actrices más auténticas de nuestra era.
«Es el olor, el aire y la naturaleza. Lo extraño profundamente», confiesa Buckley sobre su hogar. Para ella, volver a sus raíces es una cuestión de supervivencia personal para no convertirse en «una marca».
La conexión de la familia Buckley con esta tierra no es casualidad, sino que se remonta a 1926. Sus bisabuelos, Tim y Julia, regresaron de Estados Unidos con un sueño: fundar un refugio para viajeros. Así nació el Arbutus Hotel, un establecimiento que sigue en pie tras un siglo de historia.

Un hotel y un pub con ADN de estrella
El Arbutus Hotel no es un alojamiento cualquiera. Hoy lo gestiona Sean Buckley, tío y padrino de la actriz. Este hotel conserva la esencia de la tradición irlandesa, sirviendo como base de operaciones para quienes buscan la autenticidad que Jessie Buckley tanto pregona.
A pocos pasos se encuentra el Buckley’s Bar. Si buscas lujo pretencioso, te has equivocado de sitio. Aquí lo que importa es la hospitalidad, la música que corre por las venas de los locales y una pinta servida con la paciencia que solo un buen tabernero irlandés posee.
Fue precisamente en este bar donde el pasado 15 de marzo el pueblo entero se reunió para ver cómo su vecina más ilustre tocaba el cielo en la gala de los Oscar. *(Imagínate la fiesta que se montó allí)*.
Naturaleza que impone respeto
Pero Killarney es mucho más que la historia de una familia. El pueblo es la puerta de entrada al Parque Nacional más antiguo de Irlanda. Un lugar donde la musicalidad del entorno se mezcla con la historia de sus piedras.
Desde el imponente Ross Castle a orillas del lago Leane, hasta la majestuosidad de la catedral de St. Mary, el pueblo respira una espiritualidad que Jessie Buckley traslada a cada uno de sus personajes.
El punto culminante para cualquier visitante es el Ladies View. Se trata de un mirador panorámico que debe su nombre a las damas de honor de la reina Victoria. Desde allí, el verde de la isla esmeralda se vuelve tan intenso que parece irreal.
Tip para viajeros: Si visitas Killarney, no te limites a los puntos turísticos. Camina sin rumbo, respira el aire húmedo y busca esa «exuberancia natural» que, según la propia Jessie Buckley, te hace sentir más humano.
¿Por qué este pueblo es tendencia?
El éxito de Buckley ha puesto a Killarney en el radar del turismo cinematográfico. Sin embargo, el pueblo se resiste a perder su esencia. Siguen siendo una comunidad que cuida y acoge, donde los grandes narradores de historias todavía se sientan a compartir mesa.
La actriz ha demostrado que se puede llegar a lo más alto sin olvidar de dónde vienes. Su compromiso con el arte nace de esa tierra brava y de la tradición hotelera de su familia, donde el bienestar del otro es siempre la prioridad.
Si alguna vez sientes que el ruido de la ciudad te supera, quizás la solución esté en seguir los pasos de la mejor actriz del año. Busca un vuelo, reserva una habitación en el Arbutus y deja que el aire de Kerry limpie tus pulmones.
¿Estás preparado para descubrir el secreto mejor guardado de Irlanda antes de que se llene de turistas? A veces, para encontrarse a uno mismo, hay que viajar hasta el borde del mundo.









