El pueblo de Ciudad Real donde nació Fran García, el lateral que hoy deslumbra en el Real Madrid

Pedro Corchado Fontserè

Pedro Corchado Fontserè

Publicado: 11/06/2026 • 22:58
Actualizado: 11/06/2026 • 22:58

En el corazón de Ciudad Real existe un lugar donde el tiempo parece detenerse, pero el talento corre a una velocidad endiablada. Se trata de Bolaños de Calatrava, el pueblo que hoy presume de tener a uno de sus hijos en el olimpo del fútbol mundial: Fran García.

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El pueblo de Ciudad Real donde nació Fran García, el lateral que hoy deslumbra en el Real Madrid 3

Pero no te confundas. La historia de Fran García no empezó con un balón en los pies, sino con uno en las manos. En un pueblo donde el balonmano es casi una religión, el pequeño Fran García soñaba con imitar a los gigantes del BM Ciudad Real. (Sí, el lateral más rápido de Madrid pudo ser un pivote de leyenda).

Bolaños: El kilómetro cero de un sueño galáctico

Cualquiera que haya pasado por Bolaños sabe que allí el deporte se vive con una intensidad especial. Fran García no era una excepción. Se escapaba a los pabellones, desafiaba a los mayores y reclamaba su sitio en la pista de balonmano. Sin embargo, el destino le tenía guardada una emboscada en forma de camiseta blanca.

Dato local: En Bolaños, hasta la llegada de Fran García, solo la portera Elena de Toro (Villarreal) había logrado romper el techo de cristal del fútbol profesional.

La irrupción del Real Madrid de los Galácticos fue el terremoto que cambió el paisaje deportivo de la localidad. Fran García decidió cambiar los siete metros por la banda izquierda. Pasó de las exclusiones de dos minutos a las cabalgadas infinitas por el césped, dejando claro que su futuro estaba lejos del parqué.

El sacrificio de las dos horas y doce minutos

Llegar a la cima no fue gratis. Ser el orgullo de Bolaños implicaba un peaje físico y mental agotador. Durante años, Fran García tuvo que recorrer los 212 kilómetros que separan su casa de la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Dos horas y doce minutos de ida, y otras tantas de vuelta.

Hubo momentos de oscuridad. El cansancio del trayecto y las constantes lesiones de hombro hicieron que Fran García estuviera a punto de tirar la toalla. «Me planteé dejarlo», confiesa. Ver las luces de Madrid desde la ventanilla del coche, sabiendo que en su pueblo la vida era más sencilla, casi le hace renunciar a la gloria.

Pero Bolaños imprime carácter. La resistencia de la gente de Castilla-La Mancha corría por sus venas, y en la temporada 2013/14, el cadete manchego logró lo que parecía imposible: instalarse definitivamente en «La Fábrica» y dejar de ser un visitante para ser un protagonista.

La bendición de los maestros: De Guti a Marcelo

En su camino, Fran García tuvo que convencer a los más exigentes. Guti, con su carta de presentación demoledora («Os voy a pedir lo que yo no fui»), fue uno de sus mentores en el Juvenil A. La exigencia era máxima, pero Fran García ya venía curtido por el sol de Ciudad Real y la dureza del entrenamiento diario.

Su debut oficial fue la culminación de un sueño colectivo para todo su pueblo. En el Santiago Bernabéu, ante el Melilla, los nervios le jugaron una mala pasada. Tuvo que ser el mismísimo Marcelo quien le diera el último empujón: «¿En serio vas a hacer esperar al Bernabéu?». Aquella frase fue el bautismo de fuego de un chico que nunca olvidó sus raíces.

Tip de experto: Fran García nunca olvidó su pasado como extremo; por eso su capacidad de ataque es hoy una de las mayores armas tácticas de Ancelotti.

Vallecas: El doctorado en el barrio obrero

Para volver al Madrid, Fran tuvo que pasar por el Rayo Vallecano. Allí, en un barrio que comparte con su pueblo ese espíritu de lucha y humildad, se convirtió en un ídolo. El ascenso a Primera y sus actuaciones estelares le pusieron de nuevo en el radar de Valdebebas.

Hoy, Fran García es la solución de emergencia y de futuro para un lateral izquierdo castigado por las bajas. Con Mendy y Alaba fuera de juego, el chico de Bolaños se prepara para demostrar que aquel viaje de dos horas valió la pena.

Su regreso no es solo un éxito personal; es el triunfo de un pueblo entero que se paraliza cada vez que el ’20’ blanco cabalga por la banda. Fran García es la prueba viviente de que, a veces, hay que renunciar a tu primera pasión para encontrar tu verdadero destino.

¿Quién hubiera imaginado que un jugador de balonmano acabaría siendo la llave de la defensa del mejor equipo de la historia?

Al final, ya sea en un pabellón de Ciudad Real o bajo los focos de la Champions, la casta de Bolaños siempre sale a relucir.