El fútbol moderno no solo exprime el físico, tritura la mente. Marcos Llorente, el incansable todoterreno del Atlético de Madrid, conoce bien este peaje y ha encontrado el antídoto perfecto en un rincón balear que esquiva el turismo de masas. Un lugar donde el lujo no se mide en discotecas exclusivas, sino en silencio y aguas turquesas.
Olvídate de las masificaciones de Ibiza o los macrohoteles de Palma. El centrocampista madrileño ha sido cazado en sucesivas temporadas refugiándose en una pequeña pedanía marítima que apenas roza los 4.000 habitantes. Un destino que esconde un secreto histórico entre sus acantilados y que está obsesionando a los buscadores de calas vírgenes.
El refugio antibalas del crack colchonero
La estrella de LaLiga utiliza este enclave para resetear por completo junto a los suyos. (Reconozcámoslo, cualquiera de nosotros cambiaría el asfalto por estas aguas ahora mismo).
El futbolista prefiere la privacidad de las calas escondidas y las jornadas de navegación antes que el postureo mediático tradicional.
Hablamos de Cala d’Or, una joya arquitectónica perteneciente al municipio de Santanyí, en el sureste de Mallorca. Este rincón rompe el molde de los pueblos milenarios de la isla: nació en 1933 como una colonia de artistas inspirada en la estética ibicenca, con casas blancas de techos planos y muros de piedra baja.
Cala d’Or no se parece a nada en Mallorca. Su ordenanza municipal prohíbe los grandes bloques y obliga a mantener una estética mediterránea pulcra, un imán para deportistas de élite que buscan camuflarse entre la población.
Una fortaleza contra piratas en el siglo XVIII
La joya de la corona y símbolo indiscutible de la zona es Es Fortí. Esta imponente guarnición militar, provista históricamente de cañones y garitas defensivas, se erigió en 1730 para proteger a los pescadores locales de las sangrientas incursiones de los piratas berberiscos.
Los registros históricos de Santanyí detallan batallas navales brutales durante los siglos XVI y XVII. Hoy, afortunadamente, el monumento es de acceso gratuito y ofrece unas vistas panorámicas brutales de la bahía, convirtiéndose en el lugar favorito de los viajeros para ver el atardecer sobre los yates.
El beneficio para el visitante actual es insuperable. El diseño de la localidad permite saltar de playa en playa (Cala Gran, Cala Petita o Cala Esmeralda) utilizando un curioso trenecito solar que conecta las zonas de baño con el centro neurálgico del pueblo, minimizando el impacto ambiental.
Gastronomía y privacidad en la milla de oro
Para los rostros conocidos como Llorente, la clave de este destino está en su marina deportiva, conocida como Port Petit. Es el punto de partida ideal para alquilar un barco y perderse en el mar, lejos de las miradas indiscretas y los teléfonos móviles de los curiosos.
¿Sabías que esta zona comparte obsesión con otros astros del balón? Jugadores de la talla de Toni Kroos o Frenkie de Jong también han fijado sus bases de descanso en Mallorca, atraídos por la combinación de clima perfecto e infraestructuras deportivas de primer nivel.
La tendencia hacia este tipo de turismo residencial y deportivo está provocando un lleno absoluto en los restaurantes de la peatonal Avenida de Bélgica. Las terrazas gourmet están colgando el cartel de completo con semanas de antelación debido a la alta demanda de visitantes internacionales.
Si estás organizando tus próximas vacaciones en las Islas Baleares, ten en cuenta que el alojamiento en esta exclusiva colonia blanca vuela en los meses estivales.
¿Vas a dejar pasar la oportunidad de descubrir el antiguo feudo pirata donde se esconde el jugador más en forma del Atlético de Madrid?









