Madrid agota. Incluso para los rostros más conocidos de la pequeña pantalla, la velocidad de la capital termina pasando factura. Nuria Roca y Juan del Val lo saben bien.
La pareja de moda en España, que encadena éxitos en ‘El Hormiguero’ de Pablo Motos y sus propios proyectos editoriales, ha tomado una decisión radical. Han buscado refugio lejos de los focos. (Y nosotros entendemos perfectamente por qué).
No buscaban una urbanización de lujo con cámaras en cada esquina. Buscaban raíces, silencio y piedra. Lo han encontrado en un pequeño rincón de la provincia de Ávila que ya es el secreto mejor guardado de la Sierra de Gredos.
La ubicación exacta del refugio de los Del Val-Roca
Se trata de Candeleda. Este municipio abulense no es un pueblo cualquiera; es conocido por muchos como el ‘Andalucía de Ávila’ debido a su microclima privilegiado que mantiene temperaturas suaves todo el año.

Nuria y Juan han caído rendidos ante el valle del Tiétar. Aquí, las gargantas de agua cristalina y los robledales infinitos ofrecen un blindaje natural que ninguna empresa de seguridad privada podría igualar en Pozuelo o La Moraleja.
La propiedad no es solo una inversión inmobiliaria. Es una declaración de intenciones. Un lugar donde el tiempo se detiene y donde el único ruido es el de los pájaros o el viento entre los castaños.
La zona se ha convertido en el nuevo Triángulo de las Bermudas para la élite madrileña que busca anonimato total y una conexión real con la tierra.
Arquitectura rústica y exclusividad discreta
La vivienda de la pareja sigue los cánones de la arquitectura tradicional de la zona. Piedra, madera y teja. Nada de estridencias modernas que rompan la estética del paisaje abulense.
Hablamos de una finca amplia, con terreno suficiente para que sus hijos y sus mascotas disfruten de la libertad que Madrid les niega. Es su santuario particular para desconectar tras las intensas jornadas de grabación.

Juan del Val, amante de los paseos y la lectura, ha encontrado en este entorno el escenario perfecto para sus procesos creativos. (Dicen los que le conocen que el aire puro de Gredos es la mejor musa para un escritor).
Nuria, por su parte, ya ha compartido en sus redes sociales pequeños destellos de esta paz. Imágenes de atardeceres naranjas y desayunos sin prisas que han despertado la envidia sana de todos sus seguidores.
¿Por qué Ávila y por qué ahora?
El mercado inmobiliario en la Sierra de Gredos ha experimentado un repunte espectacular. Los precios en Candeleda y alrededores están subiendo, impulsados por este fenómeno de éxodo VIP hacia lo rural.
No son los únicos. Otros rostros conocidos han puesto el ojo en esta comarca por su cercanía con Madrid (apenas dos horas en coche) y su capacidad para ofrecer una vida analógica y auténtica.

Comprar en Ávila es hoy un síntoma de estatus inteligente. Es el lujo de poder permitirse el silencio. Y Nuria y Juan han sido de los más rápidos en asegurar su parcela de tranquilidad antes de que el boom sea total.
Ojo al dato: la revalorización de las fincas rústicas con acceso a agua en esta zona ha crecido un 15% en el último año según los expertos locales.
El impacto en la vida cotidiana de Candeleda
Ver a la presentadora o al polémico colaborador comprando pan en la plaza del pueblo ya empieza a ser habitual. Pero lo mejor es la reacción de los vecinos: respeto absoluto.
En estos pueblos, la fama se queda en la carretera nacional. Dentro, solo eres un vecino más que busca unos tomates de calidad o una buena carne de la zona para la barbacoa del domingo.
Este estilo de vida «slow» es el que ha terminado por conquistar a la pareja. Menos alfombra roja y más botas de montaña. Menos maquillaje y más aire puro de la sierra.
El refugio ya está listo. Las reformas que han llevado a cabo buscaban modernizar el interior sin perder ese aroma a casa de campo de toda la vida. El resultado es, sencillamente, espectacular.
La inversión que protege su futuro
Más allá de lo emocional, estamos ante un movimiento financiero maestro. Poseer una propiedad de estas características en Ávila es tener un activo refugio en tiempos de incertidumbre.
La casa cuenta con todas las comodidades: calefacción eficiente para los inviernos de nieve y estancias frescas para los veranos intensos de la meseta. Es una vivienda para disfrutar las cuatro estaciones.
Aseguran fuentes cercanas que la familia pasa aquí cada vez más tiempo. Lo que empezó como una escapada de fin de semana se está convirtiendo en su centro de operaciones vital.
Es el triunfo de lo sencillo. El éxito de saber cuándo parar y dónde esconderse para recargar pilas antes de volver a enfrentarse a la audiencia millonaria cada noche.
¿Será este el comienzo de una mudanza definitiva? El tiempo dirá, pero de momento, los atardeceres de Gredos ya tienen dos nuevos dueños que no piensan dejar escapar ni un segundo de esta nueva vida.
Al final, todos buscamos lo mismo que ellos, ¿verdad?








