En la costa central de Asturias, entre praderas, chalés y miradores al Cantábrico, hay un recinto que vuelve a colarse en las conversaciones cuando se revisa el Boletín Oficial del Principado de Asturias. A simple vista parece un paisaje detenido en el tiempo, con caminos interiores y construcciones bajas que no encajan con la urbanización típica de playa.
Quien llega por primera vez suele hacerse la misma pregunta: cómo puede existir un lugar así, tan cerca de núcleos como Candás, Gijón o Avilés, y a la vez tan poco explicado. La respuesta mezcla historia social, costa abierta y un silencio administrativo que, durante años, ha pesado más que el rumor de cualquier proyecto.

Esta vez, el movimiento no se apoya en especulaciones. Existe un hito administrativo concreto: el BOPA publicó un anuncio público dentro del procedimiento de evaluación ambiental estratégica simplificada del Plan especial de protección y reforma interior de la Ciudad Residencial de Perlora, en el concejo de Carreño. Ese anuncio fija un plazo para trasladar consideraciones y remite a la documentación disponible en los canales oficiales, además de identificar el expediente del trámite. Puede consultarse el documento del BOPA en este enlace: anuncio oficial del BOPA sobre el plan de Perlora.
Un lugar diseñado para veranear de otra forma
El origen de una ciudad residencial con vocación social
Perlora nació como una ciudad residencial de vacaciones vinculada a una idea hoy casi desaparecida: el veraneo organizado para trabajadores, con estancias por turnos y precios contenidos. Se construyó en 1954 y llegó a contar con cientos de chalés y equipamientos, incluida una iglesia. Con el paso del tiempo, el modelo perdió fuelle y el recinto acabó cerrando en 2006, quedando en situación de abandono desde entonces.
Ese origen explica su trazado. No es un hotel vertical, sino un conjunto de vivienda baja distribuida en tipologías repetidas, con calles interiores y una relación muy directa con el paisaje. El resultado es singular: un espacio que parece urbano, pero se lee como parque costero, con sensación de barrio estacional más que de complejo turístico convencional.
El atractivo que nunca desapareció del todo
El abandono no borró la geografía. Perlora sigue estando donde está: frente al mar, en un tramo de costa con varias playas y con un acceso relativamente sencillo desde el área central asturiana. En verano, el entorno atrae por el contraste entre naturaleza, paseos cortos y una estética difícil de replicar hoy, precisamente porque la normativa y el coste de crear algo similar serían muy diferentes.
También hay un componente de memoria colectiva. Para muchas familias, Perlora no es solo un lugar del mapa, sino un recuerdo asociado a vacaciones de varias generaciones. Esa carga simbólica es una de las razones por las que cualquier anuncio oficial sobre su futuro genera tanta atención local.
El documento que marca el cambio de fase
Qué significa el Plan especial y por qué importa ahora
La pieza central del renacimiento es el Plan especial de protección y reforma interior. Este tipo de instrumento urbanístico define qué se puede conservar, qué se puede rehabilitar y qué usos se permiten, además de regular movilidad interior, protección patrimonial y compatibilidad de actividades. En Perlora, el enfoque es doble: recuperar la ciudad residencial y, al mismo tiempo, ordenar su aprovechamiento turístico sin romper su esencia paisajística.
El anuncio del BOPA no es un detalle menor. Activa un trámite ambiental que obliga a mirar el proyecto con criterios de impacto y a abrir un periodo de participación. El propio anuncio precisa que el plazo para presentar consideraciones es de 20 días hábiles desde la publicación y orienta a la ciudadanía sobre dónde localizar el expediente en los canales oficiales de participación ambiental.
Lo que ya se conoce del diseño del futuro
Los detalles adelantados en la información pública y en comunicados difundidos por agencias de noticias dibujan una hoja de ruta clara. El plan plantea recuperar el uso turístico mediante una concesión de explotación a largo plazo, de modo que la rehabilitación integral del espacio forme parte de las obligaciones de la futura concesionaria. La idea es asegurar actividad durante todo el año, no solo en temporada alta, permitiendo usos auxiliares y compatibles que mantengan vivo el recinto sin convertirlo en una urbanización cerrada.
En paralelo, el documento incorpora un criterio que apunta a la contención: la edificabilidad prevista se reduce en un 20% respecto a lo que permitiría el ordenamiento general. El objetivo es limitar la presión sobre infraestructuras, playas y paisaje, y asegurar que la recuperación no suponga una transformación agresiva del litoral.
Protección, playas y movilidad: las claves técnicas
Chalés, tipologías y edificios singulares
Uno de los puntos más sensibles es la identidad arquitectónica del conjunto. El plan contempla proteger un ejemplar de cada una de las 31 tipologías existentes, ampliando la protección más allá de las villas que ya estaban recogidas en el catálogo urbanístico previo. También se prohíben cierres entre chalés, una decisión relevante para conservar la lectura de ciudad jardín y evitar el efecto de parcelas aisladas.
Además, se plantea conservar edificios singulares que forman parte del imaginario del lugar. Entre ellos figuran la iglesia, el bar La Cabaña y un chalé con forma de hórreo conocido como Villa Homes. El catálogo también propone mantener el edificio de recepción y dirección, considerado representativo del complejo.
Aparcamientos, vial nuevo y prioridad peatonal
Perlora vive un equilibrio delicado entre uso público y futuro turístico. Por eso, la movilidad es central. El plan prevé mejorar accesos y servicios de playas como Carranques y Les Huelgues, con equipamientos como socorrismo, aseos y espacios de temporada. Para ordenar la llegada en coche, se plantea un nuevo vial paralelo a las vías del tren que conecte con aparcamientos existentes y sume 230 plazas adicionales, evitando la saturación de entradas y áreas sensibles.
Dentro del recinto, el planteamiento favorece el uso peatonal libre en viales interiores con protección específica. La circulación de vehículos privados quedaría restringida, salvo para usuarios del complejo, con el objetivo de rebajar ruido, mejorar seguridad y reforzar la experiencia de paseo costero.
| Hito | Fecha orientativa | Qué implica para Perlora |
|---|---|---|
| Publicación del anuncio del trámite ambiental | 2 septiembre 2025 | Se abre la fase de participación y se activa la evaluación ambiental estratégica simplificada |
| Plazo para presentar consideraciones | 20 días hábiles desde la publicación | La ciudadanía y partes interesadas pueden enviar observaciones al servicio tramitador |
| Aprobación inicial municipal del plan | Principios de 2026 | Primer gran hito urbanístico para fijar reglas de protección, usos y rehabilitación |
| Aprobación definitiva | Finales de 2026 | Marco urbanístico listo para licitar y ejecutar la recuperación con más seguridad jurídica |
Cómo visitar Perlora ahora y qué esperar
Una visita de playa y paseo, sin promesas inmediatas
Perlora puede visitarse hoy como entorno costero. Lo prudente es entenderlo como un paseo con interés paisajístico y cultural, no como un complejo turístico operativo. La mejor experiencia suele ser la de caminar, observar el urbanismo de baja altura y bajar a las playas cercanas con calma, especialmente fuera de los picos de verano.
Si se quiere seguir el avance real del proceso, lo recomendable es acudir a la información pública y a los canales ambientales oficiales del Principado. El anuncio del BOPA remite al área de participación ciudadana del portal ambiental autonómico, que funciona como puerta de acceso a los expedientes con trámite abierto: portal oficial de medio ambiente del Principado de Asturias.
Consejos prácticos para planificar la escapada
- Evitar horas punta en días de máxima afluencia estival. La costa es estrecha y los accesos se resienten.
- Priorizar calzado cómodo. El interés de Perlora está en recorrerla andando, con tramos de hierba y caminos interiores.
- Combinar con Candás. El puerto, los miradores y la oferta gastronómica completan la jornada sin necesidad de grandes desplazamientos.
- Mirar al Cabo de Peñas si se busca paisaje de acantilado. Está relativamente cerca y permite cerrar un itinerario costero.
El renacimiento de Perlora, si se consolida, no dependerá de una foto bonita ni de una campaña. Dependerá de un encaje fino entre protección patrimonial, gestión turística y capacidad real del litoral. El hecho de que el proceso haya entrado en una fase formal, con trámites identificados y participación abierta, marca un antes y un después para una ciudad residencial que llevaba demasiado tiempo en pausa.









