Dieciocho municipios constituyen la zona de producción de esta Denominación de Origen, que, como su nombre indica, ocupan la parte central y oriental de la isla de Mallorca, un territorio llano y de escasa elevación, de suelos calizos de origen terciario.
La comarca posee un clima mediterráneo típico, de inviernos moderadamente fríos y veranos largos y secos. Las variedades autorizadas son las blancas Moscatel, Prensal Blanc (Moll), Macabeu, Parellada y Chardonnay y las tintas Callet, Fogoneu, Manto Negro, Merlot, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Monastrell y Merlot. Se elaboran vinos blancos, rosados, tintos, vinos de licor, vinos de aguja y espumosos.
Las variedades de uva recientemente introducidas procedentes de la península y de otros países han sido plantadas para mezclarlas con otras uvas autóctonas como Prensal Blanc, Callet, Fogoneu y Manto Negro. De todas ellas, la más utilizada es la Fogoneu.
Entre las nuevas variedades destacan Macabeo, Parellada, Chardonnay, Tempranillo, Merlot y Monastrel. Todo parece indicar que se han adaptado sin problemas a la zona.
Las vides más antiguas crecen libres, mientras que las nuevas se sitúan sobre cables o espalderas. La densidad de los viñedos varía entre las 2.500 y las 5.000 vides por hectárea.
La zona de cultivo se sitúa en Felanitx y Manacor. Los suelos son relativamente fértiles y están formados por rocas calizas (margas y dolomitas) que dan lugar a un suelo calizo-arcilloso, que permite un buen drenaje y una fácil penetración de las raíces.
Predominan las tierras de color rojizo debido al óxido de hierro y las blanquecinas por las arcillas y el carbonato cálcico y magnésico. Ofrecen por tanto una óptimas condiciones para el cultivo de la vid.
Las altitudes son muy bajas, oscilando desde el nivel del mar a los 100 metros.