Los hermanos Amézola de la Mora, hoy fallecidos, pusieron en marcha en 1985 una de la primeras bodegas de Rioja que se ajustaban al concepto de "pago" o de château. En el corazón el viñedo familiar construyeron una bodega bien equipada, con medios modernos, pero con concesiones también a la tradición como los largos calados subterráneos donde reposan botellas y barricas.
El viñedo y las Uvas
Las uvas proceden íntegramente de las 65 Ha. de viñedo que rodean a la bodega, situada en el término de Torremontalbo, muy próximo a Cenicero; las parcelas más antiguas datan de mediados de los años 70 de siglo pasado y están plantadas en vaso. Hay un predominio absoluto de la uva tempranillo (90 % del total) acompañada de pequeños porcentajes de mazuelo y graciano. La vendimia se realizó manualmente y tuvo lugar en los primeros días del mes de octubre.
Los Vinos
Los vinos más representativos de Bodegas Amézola son Viña Amézola Crianza, Señorío Amézola Reserva y Solar de Amézola Gran Reserva. Les caracteriza estar elaborados con la tríada riojana: tempranillo, mazuelo y graciano. Son vinos finos, pulidos, elegantes, con largas maceraciones y crianzas, que maridan bien con todo y en particular con carnes.
Elaboración y Crianza
Los racimos se despalillaron completamente, pasando el mosto-pasta a fermentar en depósitos de acero a una temperatura máxima de 29º; el proceso de fermentación se extendió durante 15 días, pero la maceración de hollejos continuó 15 días más. Una vez estabilizado, el vino pasó a barricas bordelesas de roble americano con una edad media de 4 años, en las que permaneció durante 18 meses, efectuándose dos trasiegos en ese periodo. Finalmente, tras un periodo de armonización en depósitos, el vino se embotelló en julio de 2002, una vez filtrado pero sin tratar por frío.
Enoturismo y cultura del Vino
Bodegas Amézola siempre ha mantenido el objetivo de atender al servicio y difundir el conocimiento directo del mundo del vino, de ahí que potenciemos el enoturismo.
"Mis padres siempre me decían que no es lo mismo catar un vino en casa que en la bodega; se aprecia mucho más y se puede disfrutar paseando entre viñedos, perdiéndose en los calados subterráneos del s. XIX que tenemos, o charlando con los enólogos." María Amézola, hija del fundador de Bodegas Amézola.
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www.bodegasamezola.net