Más de 40 toneladas de uva de mesa se han perdido en los últimos meses debido a una plaga de conejos que asola el término municipal de Agost, y que está poniendo en peligro la vendimia de este año. Los agricultores están muy preocupados por la situación, ya que se encuentran en plena recolección y los daños son muy importantes, mientras que las medidas que se han tomado hasta ahora, consistentes en batidas de los cazadores, no han solventado un problema que afecta a la práctica totalidad de la vid de este municipio, incluido en la Denominación de Origen de Uva Embolsada del Vinalopó. Desde la Cooperativa San Ramón de Agost manifestaron ayer que la cifra de vid que se ha echado a perder por el momento supera de largo los 40.000 kilogramos, y además la plaga está poniendo en peligro no sólo la cosecha de este año sino las próximas, ya que los animales no sólo se están comiendo las uvas sino también los tallos, las nuevas parras y los injertos.
Fuentes de la Cooperativa agostense explicaron que «todo el término municipal de Agost está afectado. El conejo no es un problema sino una plaga. Destroza las parras, los injertos de parras, los tallos pequeños. Se lo comen todo y hacen peligrar la vendimia de este año y las venideras. Todo empezó hace año y medio aproximadamente, localizándose la proliferación de conejos en la parte alta del término - la zona por la que discurre la carretera de Castalla - . Desde entonces ha ido extendiéndose por el municipio de forma imparable hasta abarcar todo el término».
Situación preocupante El alcalde Joaquín Castelló confirmó que la situación es muy preocupante y se ha convocado el Consejo Agrario Local para buscar soluciones al problema. El pasado mes de julio, tras ponerse en contacto el Consistorio con la Conselleria de Agricultura, ésta autorizó el levantamiento por unos días de la veda para que se realizaran una serie de batidas, en las que más de 2.000 conejos fueron abatidos. Pese al gran número de animales cazados, la plaga ha persistido.
El alcalde explicó ayer que la plaga ha disminuido con las batidas del mes de julio pero no ha desaparecido, causando graves perjuicios a este sector tan importante en Agost.
Además, la voracidad de los animales es tal que también roen los troncos de almendros y olivos, secando los más jóvenes.
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